Buenas días, madre esfera. Buenos días male esfera comónica de la fuente. Buenos días, madres, vera bienvenidos un día más a nuestro podcasts, de la comunidad de creadores de contenido sobre crianza en castellano. En cada episodio os intentamos acercar a temáticas, a personas, a libros, experiencias, proyectos, cualquier reto que os pueda ayudar, impulsar, inspirar para una crianza un poquito mejor, un poquito más fácil, un poquito más acompañada. Y en este caso os traemos a una invitada que no es la primera vez que está aquí. En Buenos días, madre esfera, porque hace cuántos años midian tirado pasaste por aquí para hablar sobre el pañal. Muchos no te sabría decir el número, pero muchos años yo tampoco la verdad, pero bastantes años y no sé seis, puedes decir seis añazos. Ya ya por eso sí, por ahí, sí, sí, Y desde entonces esta señora, la señora me bien tirado, ha crecido, evolucionado, ha escrito libros y se ha convertido en una figura fundamental dentro de las bibliotecas y de las estanterías, de todas las familias de padres y madres que en busca de recursos para sus peques. Y oye yo que me alegro, porque es que además, me acuerdo de conocerte hace ya en los inicios y todo lo que has evolucionado, o sea que darte la enhorabuena y la celebrar, que mira, que vuelvas a buenos días, madre esfera. En esta ocasión ya no toca hablar de pañales. Miriam ahora. Ya ahora hablo de cuando ya son un poquitín más mayores y ya no necesitan pañal exactamente, y yo que me alegro porque hemos dejado atrás esa etapa. Aún seguís teniendo todos los materiales de media en todos los libros. El hilo invisible es que hay un montón de libros. Cuántos libros llevas escritos ahora veinte cinco para adultos y el resto es infantil y middel grade, pues en esta ocasión vienes a traernos. Es el primero para esta edad, Sí, es el primero, pero no el último. Espero se estrena en el mundo de la preadolescencia, adolescencia inicial median tirado con me llamo goa esta serie, este primer volumen de una serie de imagino de libros. Tú Me dirás, ay es que te has quedado congelada, Te has quedado congelada. Ahora estás ahora, perdón te vale ahora ahora. Ahora, Sí, vale vale vale, pues te estrenas con este público, con un nuevo público, un nuevo reto midian y cómo lo afrontas con miedo, tensión favor duermes bien por las noches. Sí, no cero miedo, porque en realidad me parece algo como muy orgánico cuando yo empecé a escribir cuentos infantiles, o sea, hay niños que ahora ya tienen estas edades y ya tienen nueve diez años edades para leer me llamo goa entonces. Es como que a mí me parece como algo muy natural no haberles acompañado en sus primeros años lectores y que ahora que ya tienen una edad en la que leen por sí mismos y yo siga dándoles contenido adecuado a estas edades desde la óptica en la que yo siempre he trabajado, que es desde la óptica emocional, para ayudarles a comprenderse a sí mismos y a saber qué hacer con todo aquello que sienten. Por lo tanto, no me ha resultado difícil ni me ha hecho para nada miedo, porque lo he vivido como algo como muy orgánico. Además, era mi momento también, es decir, yo tengo una hija que ayer justamente cumplió diez nueve años, perdón nueve años y otra que va a cumplir catorce. Entonces esta etapa preadolescente, ya la he vivido con una y la estoy empezando a vivir con la otra. Y es en lo que ahora estoy inmersona, en la preadolescencia y en la adolescencia. Por lo tanto, es algo que me nacía como algo natural. Y además, abordando un tema precisamente con este me llamo goa que da la casualidad que justo tocas también así como de manera es que ha sido casualidad, porque justo me lo acabo de leer el libro de Separada, donde haces el prólogo y si cuentas tu propia historia como hija de padres separados y cuál fue mi sorpresa cuando me leo, me llamo goa y la la historia tiene también ese momento de separación de los padres como detonante de cosas que pasan. Aquí tenemos este momento que te reencuentro sí, para mí claro, goa es muy yo en mi adolescencia, es decir, yo en una etapa hace muchos años, ya porque ya soy bastante mayor cuarenta y seis, pues hace muchos años se separaron mis padres. Yo tenía cinco años. Era una época en la que nadie se separaba el divorcio incluso no estaban ilegalizado, con lo cual yo me sentí muy rara en en esa época y mi adolescencia fue marcada por el nacimiento de hermanos en cada casa, es decir, mis padres se casaron con sus respectivas parejas que yo estaba en quinto de primaria. Entonces yo viví toda una removida emocional, en una época en la que nadie más en mi colegio yo estaba en un pueblo, nadie más tenía a los padres separados. Entonces era algo que a mí me resultaba muy incómodo, No porque era como hostia. Soy la única y no lo puedo compartir, o sea, nadie me puede entender, porque nadie de mis amigos lo ha vivido de la forma en que lo vivía yo, porque, además, mis padres tenían otra característica y es que se elevaban bien. Entonces, cuando luego apareció a algún otro niño, compadres separados, se elevaban fatal y era el rosario de la aurora. Entonces era algo que yo viví muy intensamente, que mi adolescencia fue marcada también por esto y por todo lo que yo sentía y todo lo que he aprendido de la separación de mis padres y todo el aprendizaje profesional, desde el acompañamiento de familias que los padres, los adultos, se han separado, pues me ha llevado a querer hablar sobre eso, no como una niña, en este caso de doce años, pero cuando separan sus padres, es un año y medio más pequeña. Cómo lo vive y cómo su mundo cambia y de repente tienes dos casas, de repente tienes dos habitaciones, de repente tu padre tiene novia y de repente que ahora es muy habitual. Esto, pero no por ser habitual significa que tú, el niño o la niña que lo está viviendo, sea menos intenso y menos removido. Entonces quería abordar esto. Igoa es hija de padres separados y en ella, como me acuerdo mucho de mi adolescencia en n n o he podido escribir mucho de lo que he sentí de lo que viví y ha sido súper bonito no poderlo y expresar ahí. Y el feedback que estoy obteniendo es de niños, niñas que se lean, se lo leen en un plis niños, niñas de padres separados, por ejemplo, que se sienten muy identificados y que les va muy bien y niños que no tienen los padres separados que de repente dicen ah esto es lo que está viviendo mi amiga ahora la entiendo mejor. Y esto es guay. Esto es muy bueno, claro, sí, sí, porque es verdad. Tienes toda la razón que antes era una cuestión, el hecho de encontrarte en una clase con alguien que tenía a los padres separados. Era como ah bueno, es que era raro. Sus padres están separados. Era así. Era así y además los trataban diferente y todo el mundo los miraba como jo. Qué suerte y tiene dos vacaciones y dos casas eran muy raro. Y, sin embargo, ahora lo raro es que haya una familia como considerada tradicional en las clases, porque ahora ya vamos hacia la diversidad absoluta Y es súper gracioso y me parece que estamos aprendiendo un montón. Pero todavía cuesta y sobre todo que eso no quiere decir, el hecho de que haya mucha diversidad de familias, que una separación no afecte a una familia, a un niño y más, en una etapa como la adolescencia midiam claro es una etapa de uff que te pasan muchas cosas, sientes muchas otras no acabas de comprenderlas. Por un lado, te sientes muy mayor ya y dices wow. Yo ya no soy ese niño, esa niña. Por otro, dices wow, pero no puedo ir yo que sé no puedo quedarme solo fin de semana. O sea, soy demasiado pequeño para hacer muchas otras cosas, Y es es estar en medio de dos mundos, el infantil y propia nd dicho y el adolescente ya con mayúsculas, que es una etapa. Yo la recuerdo. No sé si tú la recuerdas, pero yo la recuerdo como una etapa rara. No me costaba cómo ubicarme A Ratos me sentía muy mayor y actuaba como muy mayor con mis padres, por ejemplo, de yo, ya los niños a los doce empiezan a crecerse y por el otro, a Ratos te sientes súper inseguro, porque bueno, porque el miedo también el hecho de ya ser más autónomo pasar al instituto en estas edades es como hay, no da miedo también a Ratos y te sientes todavía inmaduro para ciertos temas Y toda esta removida claro en una edad en la que todavía no tienes muchas herramientas de gestión emocional ni de autoconocimiento, pues no es fácil. No es fácil. Y bueno, por suerte, cada vez se habla más de eso. Los niños de hoy tienen la suerte de tener muchísimas más herramientas al alcance que en nuestra época. Pero aún así no es fácil. Y si no habla con cualquier niño de estas edades que no sea tu hijo, porque cuando tus hijos a veces pues les cuesta decirte, pues cómo se sienten. Pero yo, que tengo la oportunidad por mi profesión de hablar con muchos niños de estas edades, todos están removidos y todos a ratos sienten miedo y ven cómo se están de una forma natural, porque lo necesitan distanciándose de sus padres. Pero a la vez lo siguen necesitando. Y es esa de su ubicación de todos, porque los padres también nos desubicamos muchas veces. Y dices ahora mi hijo, qué le pasa o sea está raro o se está distanciando de mí con la relación tan bonita que teníamos. Y ahora qué significa que ya no me quiere o que ya no quiere estar conmigo. No, no es eso, pero te necesitas de otra forma y en el recolocarnos de otra forma. A veces nos es muy fácil y a veces no, Y a veces nos cuesta. Y entonces llega muchas veces la confrontación a esta edad porque les echamos en cara un poco de Jolín. Pero si estás borde, pero si es que todo el día en tu habitación encerrado, pero es que te echamos de menos y no como si él no estuviera viviendo muchas cosas, o no nos echara también de menos. Pero empieza a necesitar crecer, hacerse mayor y en este hacerse mayor, necesita decirnos ya no soy ese niño pequeño Y hay los cambios también físicos hormonales, Y esto es un paquete gordo que gestionar total te sientes identificado no apenas que es un mundo muy intenso, pero también es muy bonito y me ha gustado especialmente en tu libro que el tono es muy positivo y muy sin caer en el estereotipo, es decir, nos presentas a un personaje adolescente, pero que no está dominado por el estereotipo completo de no y porque es real. La realidad es que, a ver son personas, aunque a veces pensemos que son seres que no conocemos, bueno, pues son personitas. Y me gusta la manera en la que te acercas a esa dualidad de que vive a ese remolino de pensamiento, o sea, cómo viven sus primeras veces. Lo hace de una manera muy tierna, también que yo creo que también por eso hace muy interesante esta lectura, no sólo para los preadolescentes y adolescentes, sino también para los padres, que también les puede venir bien acercarse un poquito a su a lo que están viviendo o lo que ellos pueden llegar a sentir. A mí me está sorprende como yo no lo escribí pensando en los padres, o escribí pensando en los niños, pero en muchas familias se lo están leyendo todos, o sea, se lo leen los adultos, se lo leo en los niños y luego lo comentan En otras familias los leon juntos o sea padres. Yo con mi hija pequeña, lo leía así o sea lo leíamos por la noche. Entonces yo se lo leía a ratos, leía él a ratos leía yo, pero hacíamos lectura conjunta y nos iba muy bien para abordar según qué temas. No, y luego ella me preguntaba ay, pero por qué gua se siente así, porque claro ella era más pequeña. Entonces era como ponerse en la mente de una adolescente. Y es bonito. Creo que los padres conectemos con él sentir de los niños a esta edad, porque si no tendemos, podemos tender a pensar que su vida es muy fácil, que no tienen. No entendemos muy bien a veces por qué están ansiosos o preocupados o tristes o por qué nos parece que su vida total tienen que ir al cole y le quitamos todo el hierro, o sea todo le quitamos todo el bagaje emocional y de esa etapa, que es de mucha inseguridad y nos parece a veces que ellos cómo se muestran a veces hacia afuera con esa coraza de yo ya estoy creciendo, ya soy mayor, yo puedo con todo. Creemos que bueno, no que tendemos a veces a no entenderles. Y es importante que nos pongamos en sus zapatos, porque a veces olvidamos nuestra propia adolescencia. Al final, todos hemos vivido esta etapa, pero no todo el mundo la recuerda Y a veces nos cuesta empatizar con nuestro adolescente el que tenemos en casa. Y es importante no poder ah ostras y luego, si él se lee el libro, también poder decir a ti tú te sientes así, alguna vez te pasa ostras, porque a mí me pasa como también hablo de los padres. No a veces, entonces los padres también nos sentimos identificados con los padres de goa y ostras. Yo hago lo que hace Mamá de goa tú cómo lo vives cuando yo reacciono así y se pueden abrir momentos de conversación muy importantes y muy bonitos. No sí, lo leemos todos, si lo leen solamente ellos, pues claro no, porque nosotros no sabremos de qué va. Pero si lo leemos todos, lo que estoy viendo que hacen muchas familias es eso no luego poder abordar a través de otros personajes cosas que también nos pasan a nosotros. Yo lo recomiendo. Además de que lo hago por trabajo, también lo hago por gusto, porque luego te genera ese espacio. De a veces no es este caso. A veces tienes que entrar por cosas que dices bueno, esto no me va a gustar, pero luego nunca se sabe. Puede que te sorprenda. Hay que quitarles los prejuicios, porque en ocasiones puede aparecer algo que, de repente te genere una oportunidad de encuentro maravillosa que no sabía que no contabas y que, además, en esta época de la adolescencia midian, es tan tan, tan, tan importante conectar sí, sí, encontrar ese momento en el que se puede hablar, porque muchas veces, si no lo dicen, siempre no los expertos con el adolescente tienes que esperar a que él sea el que quiera hablar. Contigo no al revés con lo cual yo os recomiendo que os acerquéis al libro, también vosotros como adultos, además de que se lo compréis, se lo regaléis a vuestros hijos, hijas, o que lo cojáis en la biblioteca y que lo leáis en familia, le dais una lectura o por lo menos que intentéis que os cuenten, pues eso de qué estar leyendo, qué le está pasando, cuéntamelo a ver qué es lo que pasa, porque me parece que, además, encima con una separación en la cual la responsabilidad de los padres es absoluta. Esto lo he hablado precisamente con los autores de Separada con Rocío y Miguel Miguel Ángel. Sí, Sí, Miguel Ángel y Roffée Miguel Ángel Rocío que cuando salga este programa ya habrá salido el suyo y hablábamos en ese capítulo de la responsabilidad de los padres que se separan a la hora de manejar esa comunicación con sus hijos. Este libro es un complemento estupendo amiguitos que nos lo habéis escuchado en ese podcast. Ahora venís a este y utilizáis esto para tratarlo como vuestros hijos. Es un pack ideal miriam super pack. Lo recomiendo muy fuertemente. Sí, porque hombre, es verdad que el libro no habla especialmente de los errores que puedan producir los padres, pero sí da pistas sobre cómo manejarlo. No, pues estoy pensando, por ejemplo, en la pareja del padre, en la nueva pareja y cómo sea, qué recursos iza y que ahí he visto mucho de media han tirado. Sí, sí, sé un poquito, pero también de mí dean tidad profesional, digamos, pero también me habían tirado adolescente. Yo recuerdo muy bien que en mi adolescencia con quien guio me relacionaba mejor era con las parejas de mis padres, o sea, no con mi madre o con mi padre, sino con la mujer de mi padre y con el marido de mi madre, y ellos eran mi como apoyo. A veces cuando yo estaba mal y estaba en casa de mi padre, con quien hablaba era con la mujer de mi padre y ella me ayudaba. Y si yo me ponía nerviosa por un examen y colapsaba y no me sé nada y no sé qué Ella era la que me ayudaba gestionarme y por qué o sea. Tiene una razón de ser esto también porque es una etapa en la que necesitamos a las personas separarnos de nuestros adultos de referencia, que normalmente son mamá y papá, y necesitamos como marcar distancias para encontrar nuestro propio y yo. Entonces, a veces papá y mamá al adolescente le parecen como no es un no y no les parecen un poco como a lo que no quiero acercarme y a lo que no quiero parecerme y a lo que no nada. Estoy exagerando, pero es muy así. No la necesidad de encontrar tú y yo para formarte ya en el tramo final de la infancia, en la adolescencia, para convertirte en el adulto que has venido a ser, pero las parejas de papá y mamá sí hay buena relación con el adolescente. Pueden ser no se ven con esa misma mirada de necesito rechazarte, sino que pueden ser un apoyo y yo les buscaba helos de apoyo. Me acuerdo perfectamente. Obviamente, también dependerá eso de si nos caen bien yo como les conocía desde que tenía, pues yo que sé seis años y en realidad viví más tiempo con mis padrastro y madras que con mi padre y mi madre juntos. Entonces yo tenía mucho vínculo con ellos y nunca sentí la como fricción que sí hubo en la adolescencia con mi padre y con mi madre. Y esto es de manual, o sea, con mamá y con papá en la adolescencia normalmente casi siempre hay fricciones. Es así oye y no iba a decir Y es importante decir que esto es normal, porque a veces no tenemos en nuestra nuestro sistema de creencias, el pensamiento de que la idea de que sí llevarse bien con tu hijo o tener una buena relación en la familia es que tu hijo adolescente esté súper vinculado en esta etapa, también contigo y seais casi amigos no no o sea la adolescencia. En la adolescencia, el niño necesita separarse de papá y mamá, poner, marcar distancias, encontrarse y crear su círculo duro y potente de vínculo con las amistades, no con mamá y papá. Entonces esto no significa que tengamos problemas con nuestro hijo. Esto significa que está haciendo el proceso normal de la adolescencia, que es marcar distancias con la familia y abrirse a lo social en la amistad de una manera muchísimo más marcada que en la etapa anterior de la infancia. Y es normal y es bueno y es sano que así sea. Entonces, estar más distanciados con nuestro hijo nos significa que no tengamos una buena relación con nuestro hijo o que no estemos haciendo bien entre comillas nuestro papel de padre y de madre. Hoy me acuerdo. Esta mañana he estado con una una chica que tiene treinta años y me decía yo. Élla se acordaba de su adolescencia y me dijo uy, yo estuve años que no quería saber nada de mis padres y iba a mi bola y con los amigos, amigos amigos. Dice y ahora que tengo treinta, vuelvo a ir de vacaciones con élos. Me encanta estar con ellos y dice es que es una etapa y luego se vuelve a retomar otro tipo de relación. Y esto es normal y natural muy importante, porque, además las expectativas, también aquí claro la diferencia. Entonces y además ahora, y esto me interesa mucho, porque tú has estado hablando, has hablado durante toda tu trayectoria, en tus libros, en tus talleres con tus familias, sobre la primera infancia, sobre esa relación, esos vínculos, esa educación emocional, y claro, llegamos a vamos ahí, que bien, cómo fluye, cómo fluimos, y de repente, llega la adolescencia. Y pues quizás hay que reajustar no y entender cómo, desde aquello que está bien y que eso está bien fundamentado, cómo trabajar ese cambio que va a implicar, pues esa distancia, ese soltar, pero esa base de respeto de no, pero que es a veces sí. Yo veo en muchas familias que han criado así desde una crianza consciente, respetuosa, la fantasía de bueno. En nuestro caso, cuando llegue la adolescencia será coser y cantar. Tendríamos la misma relación. Nada. No el niño cambia de etapa. Es como cuando pasa de bebé a un niño en plena fase egocéntrica que tu bebera mono y todo estupendo y luego te monta una rabieta en el súper dices tienes este niño, pues es un poco el proceso natural de cambio de etapa Y los padres tenemos que situarnos eliminando estas creencias y fantasiosas. A mí no me va a tocar o a mí yo va a ser distinto o vamos a ser súper amigos o no. No necesitas ser el amigo de tu hijo, él ya tendrá a sus propios amigos. Necesitas ser su padre y su madre que esté que él sepa o él la sepan que estás y que no lo juzgues, que te muestres respetuoso en sus necesidades Y ahora sus necesidades son otras. En la infancia tenía unas necesidades de juego libre, de mucho contacto, de y ahora lo que necesita es muy poco contacto. Muchas veces de ti una cierta distancia, que respete su intimidad, que respetes su Espno, entonces tenemos que resituarnos, porque a veces lo que nos cuesta es soltar y entramos en modo miedo cuando sentimos que se aleja y este alejarse forma parte de un proceso natural, porque tendrá que ser adulto un día y tendrá que volar y tendrá que dejar el nido. Entonces, cómo va a dejar el nido, cómo va a volar? Si no se empieza a alejar un poco y podemos seguir siendo unos padres educando desde un lugar consciente y respetuoso en una nueva etapa, entonces tenemos que resituarnos. Y esto es lo que a veces es difícil el adolescente, en realidad, la gran mayoría de veces, especialmente también en esta primera, en este inicio de la adolescencia, hacen lo que les toca por la edad que tienen. No hay más. La dificultad muchas veces viene cuando sus padres no sabemos re situar en la nueva etapa y seguimos intentando controlarles como si tuvieran ocho años, pero resulta que te tienen doce, trece, catorce. Tenemos que ponernos en otro lugar y seguir estando porque no se necesitan. Pero de otra forma, madre mía, parece fácil dicho así, pero tiene mi imagen y si nos leemos el libro, lo vamos a saber Mirian. Si nos leemos el libro, vamos a comprender cómo a cada cual le cuesta o cómo cada cual vive esta transición de la infancia a la adolescencia desde mamá, papá ligoa y sus amigos, Y esto nos ayudará a uno sentirnos identificados, en nuestro caso, con los adultos y también a ponernos en los zapatos de los adolescentes. Y luego podremos, a lo mejor, entender más a nuestro hijo, podremos conectar mejor con él. Y conectar con un hijo no se hace cuando el niño no tiene ganas de hablar contigo o cuando está en su habitación tranquilamente o cuando acaba de salir del instituto. Se tiene que conectar cuando el niño la niña están receptivos, están abiertos y normalmente suele ser hacia la noche. Cuando tú ya estás muy cansada en su cerebro, es cuando está más activo y entonces venga. Quiero hablar contigo, mamá y tú ahora a las diez o sea das fe, son como unos gatos de verdad, sí, generalizar eh y todo, pero todo bien, pero es verdad que los gatos se activan por las noches y mi adolescente también se activan por la noche y, en cambio, por la mañana. Como tú, quieras hablar de algo un poco serio, profundo barra que a ti te interesa mucho a las ocho o nueve, un sábado o diez, incluso once de la mañana. Án que me acabo de levantar. No me hago ahora, sí, sino que con calma. Qué pereza chucha pereza tipo a las dos, qué palos, qué palo, Todo hace mucho palos, no todo da mucho palo, Dios Mío luego hay una cosa que me ha gustado mucho, que es el tema de cómo se aborda esa problemática o esa situación que vive ella que ese malestar, que se nota que ella está teniendo, que vemos a través de esos sueños que va teniendo y esa charla que va a tener con este personaje, con la pareja de la nueva pareja de su padre, y que me gusta porque es como introducir una manera de o sea, que realmente puedes abordar con ellos temas todo tipo de cuestiones sin menospreciar su nivel intelectual o emocional. Claro. Claro, Claro, es como que no había en este en esta etapa de middel Grede. En literatura se hacía y se hace mucha literatura fantástica, mágica, yo que sé brujas, magos, unicornios, etcétera, etcétera, etcétera. Pero por qué no hablar de vida real, de lo que les ocurre, de las cosas que viven, de los cambios del cuerpo, de las emociones y sensaciones que tienen. Lo que yo he experimentado es que he hecho algo que no sabíamos muy bien si les iba a interesar o no. Y lo que he visto es que lo devoran porque habla de lo que él les ocurre. Y es como quiero entenderme un poco más, por qué pensamos que niños de nueve, diez, once años no les va a interesar comprenderse. Al contrario, es a través de estos personajes y de todo lo que viven y de todo lo que se remueven con lo que les pasa. Es como es que a mí me pasa esto también. Y ah, entonces esto significa, esto ah entonces, ah puedo hacer esto y mira cómo lo gestiona ella y mira ella también colapsa como yo, pero mira lo que le dice luego este personaje que lo vive de otra forma distinta, por ejemplo, sin ir más lejos con los cambios del cuerpo. Guan no lo lleva nada bien. En cambio, tiene otra amiga que lo lleva como algo supernatural y otra que todavía no le han legado los cuerpos. Hay los cambios físicos y está ansiosa de que le lleguen. No es como quiero que me venga la regla ya y en cambio, Guay dice tú estás loca A mí me ha venido y estoy o sea qué mierda es esto no claro, por qué. Porque cada cual vivimos lo que nos pasa de una forma determinada, desde lo que somos, desde nuestra experiencia, desde nuestras vivencias, desde el cómo hemos sido criados, etcétera, etcétera, etcétera. Y está Guay poder ver distintas formas de vivir, de relacionarnos con aquello que nos ocurre. Y esto es lo que ocurre en el libro. Y creo que es bueno que los adolescentes y los preadolescentes puedan ver eso de ah. A mí me pasó lo de Egoa y o tal, pero veo que la otra ah lo lleva a bien. Ah también se puede elevar así, ah también me lo puedo tomar de esta otra forma. Ostras pues, a lo mejor sería más feliz si me tomará las cosas así no, etcétera, etcétera. Y estas reflexiones que ellos hacen también, aunque nos parezca que no, yo creo que son muy importantes. Sí, sí, porque luego nos quejamos de que no les dan importancia a las cosas, a las cosas de verdad o que solo están detenidos con las redes on claro que no empatizan. Pero si sienten, están sintiendo ansiedad, están sintiendo malestar, están teniendo reflexiones profundas. Acompañemos también esas reflexiones y precisamente Por eso me gustaba ese fenómeno cómo lo has abordado, porque me parece digno de mención. No que pues ellos también piensan, ya lo saben que piensan, pero que luego tenemos que cuidar esa salud mental desde esa faceta también. Y no son cosas de son cosas de preadolescentes. Es lo normal, bueno, pues a lo mejor no, a lo mejor, hay que escucharles y ver hasta dónde llega esa ansiedad y ese malestar que está sintiendo y el por qué no un poco a yo. Creo que leyendo el libro, también podremos comprender que todo tiene una raíz y todo tiene un origen. No. Entonces, bueno, pues goa Sueña lo que sueña, porque es muy sencillo. Entonces, su mundo son emociones a tope y es muy emocional. Entonces, pues sueña muchísimo con agua y esto es algo que es muy habitual en personas que somos muy sensibles y que que estamos muy, muy, muy en contacto con nuestras emociones y las de los demás y podemos empatizar mucho y igual es así, entonces tiene un porqué. No es que ah es que mira, se le va la olla, no, no, no, y que Ana sea como es, también tiene un por qué. Y que al final, esto nos ayuda a ponernos a los zapatos de los demás. Y creo que es muy importante no menospreciar, no deslegitimar el sentir del otro, porque todo lo que sentimos siempre es válido y legítimo para quien lo siente. Y es así. Otra cosa es el comportamiento que esto luego pueda generar. Pero que el comportamiento sí puede ser incorrecto. Pero lo que sentimos no y lo que sienten los adolescentes y los preadolescentes es legítimo y válido y tiene sus razones. Que los padres y las madres nos lo tomemos en serio y conectemos con su sentir es básico para que ellos puedan también legitimarse a sí mismos, porque si les invalidamos y les decimos qué chorradas, qué tontería, esto que estás pensando, pero por qué te sientes así, no es para tanto, etcétera, etcétera. Les estamos ayudando de alguna forma a desconectarse de aquello que sienten. Es como si lo que yo estoy sintiendo me lo invalidan, es que yo no debería de sentirme así. Entonces es como que esto está mal. Entonces bueno, pues si siento esto, lo rechazo de mí misma. Y esto es lo peor que puede hacer un adolescente a un niño, porque esto luego tiene consecuencias a corto a medio y a largo plazo de desconexión emocional de uno mismo. Entonces legas a la dultez y no tienes ni idea de por qué estás tan mal y tienes ahí un barullo de emociones que nadie te ha enseñado a comprender ni a canalizar de una forma asertiva. Y acabas en terapia. Obviamente, sí deberías, incluso aunque no te encuentres ni mal. Ir a terapia es fantástico, también fantástico y muy recomendable, muy recomendable acudir a terapia de manera pues, igual que nos hacemos revisiones cada cierto tiempo, por qué no ir a terapia sin necesidad de llegar a estar muy mal, porque eso también sería algo que ojalá cambiarse. Esa percepción que tenemos de no no es que sólo voy a terapia cuando ya me queda más rapidamente cuando respetado, entonces sí, pero luego ya los pedacitos están muy rotas. Es como luego cuesta muchísimo recomponernos. O o o que yo creo que s s s nuestra gente y todos los que vienen de antes, pues eso sí estamos porque claro no hemos aprendido realmente la educación emocional. O cómo auto o sea, cómo gestionar nuestras emociones como validar. Pero en nosotros, cuando llevamos al colegio, nunca se nos hablo de emociones. Al contrario, se tendía a invalidar, a deslegitimar, pues y si un niño lloraba, era don llorica y si tú eras sensible, era es una tiquismiquis. Y así con mil etiquetas. Y yo, no, bueno, no sé tú, pero yo ni en primaria, ni en secundaria, ni en la universidad jamás me hablaron de nada emocional. Qué va a acabar. Pero para nada, eso lo hemos aprendido yo al llegar a la maternidad y encima dedicándome a, pues, como tú a esto que estamos rodeadas de este mundo. Y llega porque, afortunadamente, ha ido cambiando mucho la pedagogía, la información sobre la maternidad, sobre la crianza, la psicología ha hecho mucho también y hablamos de apego, hablamos de vínculos, pero todavía cuesta e que da mucho para hacer. Y me parece que el reto que no hemos dejado de atrás, el reto en la infancia, porque todo esto que estamos hablando empieza en la infancia, que esto es importantísimo, y todo lo que hablabas tú antes validar que se conecten, que entiendan sus emociones, todo empieza desde qué sí el minuto uno sí, sí, sí, Claro, lo que pasa es que luego llegamos a la adolescencia y entonces ya como que de repente nos cuesta muchísimo mantener esa todo eso que veníamos aprendiendo y que tenía tanto sentido y que yo ahora que lo voy viendo en el adolescente, digo pero es que es que tiene muchísimo sentido que se siga aplicando, porque de ahí viene un montón de cosas buenas para establecer relaciones buenas positivas. De otra manera claro, con estos seres nuevos que han aparecido en mi salón, quiénes son estos. Sí, porque un día es una cosa y al minuto siguiente es otra persona y entonces eso te implica a ti que te tienes que cambiar también tu tu comportamiento es saber cómo colocarte eso que decía no cómo nos ubicamos y dependiendo también de sus cambios hormonales y de humor, claro, claro, también son muy poderosos. Entonces hay que saber, pues apartarse cuando necesitan, que te apartes y estar, cuando necesitan que estés. Y esto requiere de mucha presencia, mucha presencia. Me refiero a que cuando estás con ellos, estés de verdad con cuerpo y alma, porque si no, si estás pero sin estar, no te das cuenta de qué necesita tu hijo, y es algo muy energético que puedes notar si estás presente, si no estás pensando en otras cosas, pues que tu adolescente ahora no tiene ganas de hablar contigo, no te das cuenta y tú ay qué tal y cómo te ha ido el día y luego claro que te hace un bufido. Déjame no sé qué y ah pero cómo te pones. No es que tú no te has dado cuenta tampoco de que ya te estaba dando señales a todos los niveles de que ahora no quería contacto. Entonces necesitamos presencia, Necesitamos mucha confianza en todo lo que hemos sembrado anteriormente. Es una etapa de confiar mucho en lo que se ha hecho y en soltar. Soltar desde unos límites conscientes de suelto cuerda, obviamente, porque necesitan ir distanciándose. Pero a la vez hay unos límites que tienen que estar muy claros en casa, no de convivencia, de que cuáles son sus obligaciones y cuáles les son sus restos responsabilidades, y nosotros estar muy conectados con nosotros, porque necesitamos un poco de autocuidado también porque si no luego la adolescencia nos pasa también por encima, porque claro es un momento removido. También se nos remueve también nuestra propia adolescencia, porque cada cual hemos tenido la que hemos tenido. Y entonces, pues ahí revivimos muchas cosas y nos vienen miedo de muchas otras que o que nos han contado o que hemos visto o que hemos vivido. También si nosotros imagínate que éramos muy rebeldes, podemos tener mucho miedo de que nuestro hijo también sea así y que nos lo haga pasar entre comillas tan mal como nosotros se lo hicimos pasar a nuestros padres. Y ahí se mezclan tantas emociones que necesitamos estar muy centrados. Y para estar centrados, necesitamos autocuidado para poderlo abordar desde un lugar más relax sereno, más gozoso. Puede ser muy guay también la adolescencia, pero tenemos que estar en el centro, porque si no acabamos buscando, inevitablemente la confrontación con nuestro hijo y la confrontación con un adolescente nunca es una buena idea. Con eso creo que podemos cerrar el episodio porque me parece totalmente adecuado. Eso sí, recomendando la lectura a toda nuestra audiencia. Tengáis hijos adolescentes o no, porque si tenéis hijos y están son pequeños, todavía está bueno. No lo veis, No lo veis? Todavía no lo veis. Está ahí como si no tuviera que llegar. No no va a llegar. No, No, No, No, no va a llegar. En mi caso, no se van a hacer adolescentes. Si se van a hacer adolescentes y Dios quiere esto llega para bien de verdad creednos y pero eso sí, necesitamos toda la ayuda de todos los recursos y toda la paciencia del mundo disponible Y nosotros, nosotras, desde buenos días, madre esfera, os traemos ayuda. En este caso me llama como goa el primer volumen de esta serie, que estoy convencida que irás trayéndonos más merian dedicadas a la adolescencia y que te agradecemos como recurso mundial humano. Los dos padres del mundo te lo agradecen. Espero que tengan mucha suerte y que vuelvas y que vuelvas a contarnos. Así cuando quieras a goa este primer número ha salido ahora y el segundo saldrá en noviembre. Así que todos son siños que ya me están escribiendo, me escriben. Es súper mono me está encantando, me escriben y mencen, pero habrá gua dos. No porque ha terminado un poco, así o sí, sí, tranquilo quier noviembre. Te salen a dos. Hay cositas que pasan. Has quedado claro, te dan el plano más terrenal, no paternal maternal, pero los chicos y las chicas quieren salseito y entonces eso hay hay cosas. Me parece bien. Me parece bien. Estaremos atentos a ver cómo sigue. Muchas gracias a ti un abrazo mónica. Hasta pronto os dejaré toda la información del libro para que podéis haceros con él en las notas del programa y nosotros volveremos con un nuevo episodio de buenos días. Espera muy pronto adiós n h