Oración del corazón. Domingo de la Vigésima es esta semana del tiempo ordinario. Ven Espíritu Santo Tómame para que pueda hacer en cada momento, para que pueda ver qué hay que hacer en cada momento y capacítame con tu poder, quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien y si cometo algún error, también de eso sacarás algo bueno para mi vida. Ven Espíritu Santo Amén. Hoy celebramos a Santa Teresidad, el niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia. El Evangelio es de San Mateo. Capítulo veintiuno versículos veintiocho al treinta y dos. En aquel tiempo dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo que os parece un hombre tenía dos hijos. Se acercó lo primero y le dijo, hijo, te voy a mandar a entrar en la viña y el contexto no quiero, pero después le capacito y fue. Se acercó el segundo y le dijo al uno mismo y él contestó voy, señor, pero no fue quién de los dos hizo lo que quería. El padre contestaron el primero. Jesús les dijo os aseguro que los publicanos y las prostitutas o llevan la delantera en el camino del reino de Dios porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le quereisteis. En cambio, publicaron si prostitutas le creyeron y aún después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis. Señor, gracias por recordarme que tiendo a identificarme con ese hijo del Evangelio que dice que va a cumplir tu mandato. Pero al final del día no hace nada guía esta oración y dame la fuerza espiritual para descubrir el camino que debo seguir y cumplir pronta y alegremente tu voluntad. No se haga mi voluntad, sino la tuya decía el Papa Benedicto, el hombre de por sí está atentado a ponerse a la voluntad de Dios, de tener la intención de seguir su propia voluntad, de sentirse libre. Solo si es autónomo, opone su propia aburnomía contra la decisión de seguir la voluntad de Dios. Este es todo el drama de la humanidad, pero en verdad es autonomía. Es errónea y este entrar en la voluntad de Dios no es una oposición a uno mismo, no es una esclavitud que violenta a mi voluntad, sino que se entran en la verdad y en el amor, en el bien y Jesús atrae nuestra voluntad hacia la voluntad de Dios. Este es el drama de nuestra redención, que Jesús atrae a lo alto nuestra voluntad, toda nuestra aversión contra la voluntad de Dios y nuestra aversión contra la muerte y el pecado. Y lo único en la voluntad del padre. No se haga mi voluntad, sino la tuya en esta transformación del no en sí, en esta inserción de la voluntad de la criatura y la voluntad del padre, él transforma a la humanidad y nos redime y nos invita a entrar en en ese movimiento suyo, salir de nuestro o no y entrar en él sí del hijo. Mi voluntad existe, pero la decisiva es la voluntad del padre, porque esta es la verdad y el amor. Hasta aquí el texto de Benedicto y diceséis, seguramente no sé. Es bastante familia. Este refrán obras un amores, pero no b que no buenas razones. Es probable que nosotros mismos lo hayamos pronunciado miles de veces y, sin embargo, parece que en muchas ocasiones nos olvidamos fácilmente de él. En el evangelio de hoy, nuestro señor nos cuenta la historia de sus dos hijos. El padre le pide que vayan a trabajar en la Viña. Prio responde de un modo muy poco cortés y un tanto violento. No quiero le dice al padre en cambiar otro con palabras muy atentas y comedidas ninas, inclusos de un caballero. Voy, señor, le contesta, pero no va. En cambio, el lejo rebelde y y rezongón se arrepiente, va a trabajar y Cristo pregunta a los oyentes cuál de los dos hizo lo que quería el padre la la la la respuesta de Ovia. El primero sus obras lo demostraron y después de la parábola del señor Dirige unas palabras muy duras a los sumos sacerdotes y a los jefes del pueblo que le oían. Yo os aseguro que los publicaron y las prostitutas os llevan la delantera en el reencamino del Reino de Dios, un juicio muy duro, pero muy certero. Por qué, Porque los pecadores y las prostitutas son como el hijo primero de la parábola, a pesar de que sus palabras no eran las más bonitas y adecuadas, ellos hicieron la voluntad del Padre, creyeron en Cristo y se convirtieron ante su predicación, mientras que los fariseos, los fariseos y los dirigentes del pueblo judío, que se concillaban muy justos y observantes, sentían muy seguros de sí mismos. Esos no son como son como el segundo hijo. Su pose externo es muy respetuoso y remorido, pero no obedecen a Dios y lo que Cristo quería era que hiciera la voluntad del padre. Yo creo que lo que nuestro señor quiere decirnos en esta parábola es es, en definitiva, que lo que verdaderamente importa para salvarse no son las palabras, sino las obras. Mejor que las palabras y las promesas que hacemos a Dios. Esas que hacemos a Dios y a los demás cuentan en la medida en qué estas van también respaldadas de nuestras obras y comportamientos. Estas son las que mejor hablan las obras, no los bonitos discursos, las obras, no los bellos propósitos o los nobles sentimientos. Nada más se cuenta que en una ocasión, la pequeña hermana, la hermana pequeña es a lo más de aquí no le preguntó tomás qué tengo que hacer yo para ser Santa que Yars prosperaba una respuesta muy profunda y complicada, pero el Santo la respondió. Querida Hermana, para ser Santa basta querer, Sí, querer, pero querer con todas las fuerzas y con toda algunta. Es decir, que no es suficiente con un quisiera. La persona que quiere puede hacer maravillas, pero el que se queda en el quisiera sólo un soñador o un idealista incoherente. Este es el caso del segundo hijo. Hubiese querido, hubiese querido obedecer, pero nunca lo hizo. Aquí el refrán popular que vuelve a tener razón del dicho hecho. Hay mucho trecho. Por eso, nuestro señor nos dijo un día que no quiere que no todo el que me dice, señor señor Salvará, sino que hace la voluntad de mi padre del cielo palabras muy sencillas escuetas claras y exigentes y nosotros cuál de sus dos hijos somos. Gracias, señor, por el periodigio de poder trabajar en tu Viña. Mi anhelo es estar siempre a tu servicio y colaborar contigo en extensión de la Iglesia. Me has enriquecido con muchos talentos que puedo poner al servicio de la Iglesia y de los demás. No permitas que mi opía, mi egoísmo y mi amor propio hagan ávaro indiferente o sordo a la invitación que diariamente me haces o colaborar en la extensión de tu reino. Ley Reza con esos pensamientos de Santersia, el niño Jesús doce la delicia. Aqu hoy celebramos que se hizo Santa porque amor e hizo la voluntad de Dios y por su sencillez de corazón. A ella, patrones de las misiones, le pedimos que tantos hombres y mujeres sencillos de corazón que se dejan la vida por amor sirviendo y enseñando a amar al señor en países de misión decía Santa Teresita. Yo nunca aconsejo nadan ley sin haber encomendado a la Virgen Santísima. Ella es la que hace que las palabras que digo tengan eficacia en los que las escuchan. Qué grande es el poder de la oración. Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso a directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide. Para mí decía la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento, de amor, tanto en medio del sufrimiento como medio de la alegría. Una palabra es algo grande, algo sobrenatural que mediata el alma y menú a jesús lo que me impulsa ir al cielo es el pensamiento de poder descender un en amor a Dios una multitud de almas que le alabarán eternamente. Tendrá bendición Dios, padre fuente y principio de todo bien. Os concede a su gracia, Derráme sobre vosotros una abundante bendición y os conserve sanos y salvos durante toda su vida la vida y os mantenga inters en la fe. Os concede una esperanza generosa y os haga perseverar en la caída. Guíe en la paz de esas acciones, escuche vuestras plegarias y os conduzca a la vida eterna y la bendición de Dios, todopoderoso, padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre amén