El pez arco Iris. En el océano, en lo más profundo, había un pez verdaderamente hermoso al que todos llamaban arco Iris. Su vistosidad se debía a su vestido de escamas, de colores, todas bellas, colores, brillantes y lindos. Todos querían jugar con él, pero él era orgulloso y no contestaban las peticiones de sus amigos. Se limitaba a mirarlos y a darse la vuelta e irse hacia otro lado. Un día llegó de frente un pececito que le pidió una de sus lindas escamas, el pez arco Iris. Se enfadó tanto que dijo cómo es posible que me pidas eso te has vuelto loco una de mis escamas, qué te has creído y haciendo muecas y amenazas, espantó al pecer que huyó asustados. Desde ese día ya nadie se le acercaba, no hablaban de él, no le miraban de qué le servían tan bellas escamas, tan hermoso vestido. Comenzó a preguntarse por qué le sucedía. Eso fue y le preguntó a la estrella de mar por qué le sucedía aquello? La estrella de mar no le supo responder, pero le sugirió que fuera donde el sabio pulpo Octopus, que vive en una cueva al fondo del banco de coral diligente arco Iris. Fue donde el sabio pulpo Octopus y le preguntó qué le pasaba, por qué le sucedía aquello. Ya nadie quería estar con él ni lo admiraba. A pesar de sus bellas escamas de colores. Octopus le contestó sabía que vendrías. Te he estado esperando u s s a solas. Me han contado tu historia y te tengo un consejo tómalo. Si quieres cambiar la situación, regala a cada pez una escama de tu bello vestido, aunque no seas el pez más bello, serás feliz. No había terminado Octopus y ya el pez arco Iris entristeció. No creía que debiera regalar sus hermosas escamas de colores cabizbajo. Se marchó pensando que cómo podría ser feliz, regalando lo que más quería en la vida. Cuando alguien suavemente le tocó y tímidamente le dijo en baja voz no seas malo, Regálame una escama. Tienes muchas. Era el pececito. Otra vez que con recelo se atrevió a pedirle una de sus queridas escamas. Sorprendentemente, arco Iris, con su suavidad y para no hacerse daño, tomó la más pequeña de sus escamas. Le dio ese regalo al pececito que alegre. Saltando de emoción. Le dijo gracias, arco Iris, eres bellísima. Se fue saltando de alegría y felicidad, arco Iris se quedó viéndolo con una especie de encontrada emoción que se iba transformando poco a poco. Estaba absorto pensando cuando le llegaron una multitud de peces, solicitando que le regalase una escama. Él fue tomando escama por escama, sintiendo que cada vez su alegría era mayor. Al final le quedaba solo una. Ya todos los peces estaban felices y danzaban alborozados. Él estaba realmente feliz. Ya no era el pez más bello, pero de verdad era el más feliz. Jugunu, el sarco iris ven a jugar con nosotros. Ya hoy respondió lleno de una felicidad hermosa y enorme, como nunca había sentido aún teniendo el cuerpo lleno de bellas y brillantes escamas. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa en Internet Audio, Cuentos Net