Oración del corazón. Domingo de la trigésima semana del tiempo ordinario, yo me abandono sin reservas a vuestras divinas o operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas inspiraciones o santo espíritu Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús, Gloria al padre, creador, Gloria al hijo, redentor, Gloria al espíritu santo santificador Amén. Hoy celebramos a San Narciso de Jerusalén, oíspo de esa ciudad. El Evangelio es de San Mateo, capítulo veintidós, versículo treinta y cuatro al cuarenta. En aquel tiempo, los fariseos, al huir que Jesús había hecho callar a los abuceos fumar un grupo, y uno de ellos, que era esperto en la ley, le preguntó para poner una prueba Maestro cuál es el mandamiento principal de la ley y le dijo amarás al señor Tu Dios, con todo tu corazón, con todo a tu alma, con tu autu ser. Este mandamiento es el principal y el primero. El segundo es semejante a él amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen el de la ley entera y los profetas. Jesús, gracias por recordarme que lo más importante es amarte de los demás, el mantener una relación personal contigo en la oración debe ser la prioridad de mi vida. Creo espero y te quiero ilumina mi oración para que el amor me transforme. Señor enséñame a ser fiel y amar a los demás con tu caridad divina, resumir toda la escritura, en poner en una frase todo el mensaje de Dios a lo largo de la historia. Esto es lo que Cristo nos dice en este evangelio. No se trata de una fórmula mágica que resuelva todos los problemas. No es más bien el doble horizonte que da sentido a la vida el criterio para ir en la dirección correcta. Pero Cristo nos habla de un horizonte hacia lo alto. Amarás al señor Tu. Dios en verdad que muchas responsabilidades, necesidades y problemas en nuestra vida, a veces demasiados y a veces como si nos estiraran en todas las direcciones. Sin embargo, en medio de esta aparente desorden, en medio de esta aparente impaciencia, existe un punto firme central que pone en la proporción todo lo demás, con todo tu corazón, con tú a tu alma y con toda tu mente. Señor quiero que seas tú, que seas tú el fondo y el sentido de todo lo que amo, que mi trabajo, mis amistades mis pasatiempos, mis hobbies, etcétera, sean para ti y por TI. En primer lugar, quiero amarte con todo mi corazón y por eso te ofrezco todo lo que hay en él. Intereses, deseos, necesidades, incluso mis pecados. Y, en segundo lugar, tenemos el horizonte alrededor de nosotros, con todos aquellos hombres y mujeres que encontramos a nuestro lado. Cristo nos invita a amarlo también en nuestros hermanos y hermanas, buscando el bien de ellos como si fuera nuestro propio bien. Amamos más nuestro interés o amamos más la necesidad del otro. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El que amas de verdad siente la alegría del otro como propia. Se entristece por la tristeza de su hermano. Se alegra con alegría de su hermano, al igual que Cristo, que construyó el Reino de los Cielos, amando a su padre sobre todas las cosas, llamándose, amándonos hasta tas al extremo, dándose totalmente a nuestra salvación. Señor ayúdame amar como tú amas, extendiendo mi corazón en los dos horizontes que me muestras. Enséñame amar hoy un poco más a darme un poco más y así contribuir en la edificación de tu reino. En mi vida. Estas palabras nos recuerdan ante todo que el amor por una persona y también por el señor se demuestra no con las palabras, sino con los hechos y también cumplir los mandamientos. Se debe entender el sentido existencial, de modo que toda la vida se vio implicada. En efecto, ser cristianos no significa principalmente pertenecer a una cierta cultura o adherir a una cierta doctrina, sino más bien vincular la propia vida en cada uno de sus aspectos, a la persona de Jesús y, a través de él, al padre. La religión consiste en amar a Dios. El versículo que cita Jesús de Turnomio seis cinco es parte de la sema, el credo básico y esencial del judaísmo. Esta frase, con la cual también hoy se da inicio cada servicio litúrgico hebraico, es el primer texto que todo jove en hebreo aprende memoria. Significa que debemos dar a Dios un amor total, un amor que controla nuestras emociones, que dirige nuestros pensamientos y que mueve cada una de nuestras acciones. La verdadera religión comienza con el amor y la entrega total de la vida a Dios. Este amor a Dios debe salir de nuestro corazón y convertirse en amor a los hombres. Observemos el orden de los mandamientos. Primero debe venir el amor de Dios y después el amor al Prójimo. Sólo podemos querer verdaderamente a los hombres si amamos a Dios. Esto suzode. Sucede porque hemos de ser Hemos sido creados perdón a su imagen y semejanza también en la sociedad actual. El amor a Dios es un factor insustituible. Si eliminamos en la mora de él con más facilidad, se abre el camino a la impaciencia, a la rabia y al odio otros hombres. Así, la paz y la convivencia fraternal desaparecen. Señor Jesús, dame la gracia de amar a los demás con todo mi esfuerzo y buena voluntad, que mi amor no sea solo un buen pero vago deseo, sino que se concrete en buenas obras quiero contemplarte, experimentar tu cercanía para que pueda aprender a querer a los demás, especialmente los más cercanos, como tú me quieres. Termino ya y examina tu conciencia y honestamente evalúa la responte anidad, la profundidad y la extensión de tu caridad hacia los demás, especialmente con aquellos que supuestamente amas más. Te di la bendición que Dios, Padre, te acompañe esté en tu corazón. Te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir que Dios, espíritu Santo, te deluces a la inteligencia, fuerza en el corazón, ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón que María Santísima tarda sentí su calor de madre y su abrazo, amoroso Tierno y San José Te cuide con su corazón de padre en el nombre del padre, del hijo y del espíritu Santo Amén