Oración del corazón lunes de la vigésima primera semana del tiempo ordinario. Ven Espíritu Santo, hoy quiero entregarte mi futuro hasta el último día de mi vida. Quiero caminar iluminado por tu luz divina para saber a dónde voy, para no desgastar energías en cosas que no vale la pena sana mis miedos, para que pueda confiar en tu auxilio y me deje guiar siempre tú que sabes lo que más me conviene y oriéntame y condúceme cada día y protégeme todo lo mal. Ven Espíritu Santo, y tomo mi futuro amén. Hoy celebramos a San Agustín. Dipona el Evangelio es de San Mateo capítulo tres, veintitrés, trece al veintidós. En aquel tiempo habló jesús diciendo hay de vosotros esquivas y farisos hipócritas que cerráis a los hombres al reino de los cielos, ni entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren. Hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego, del doble que vosotros. Hay de vosotros esquías ciegos que decís jurar por el templo. No obliga jurar por el oro del templo, si obliga necios y ciegos que es más el oro o el templo que consagra el oro o también jurar por el altar? No obliga jurar por la ofrenda, es que está en el altar, si obliga ciegos, que es más la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por lo que está sobre él. Quien jura por el templo, jura también por el que habita en él, y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también porque está sentado en él. Qué triste, pero real es constatar que hoy se sigue repitiendo la misma escena. Cuántas personas se alejan de la Iglesia por el pobre testimonio que damos. Ayúdame, señor Jesús, a hacer esta oración para que mi corazón escuche mi y mi género o la crezca, a fin de poder responder a todas las luces de tu espíritu Santo. Qué corrección la que les has dado a tan los fariseos y escribas de subte tu tiempo, señor, pero cuánto amor se descubre detrás de esas correcciones que buscaban la conversión? La corrección se demuestra que una persona de verdad se interesa por mí. No lees indiferente si estoy o no en mal camino, si estoy valorado mi existencia, si estoy haciendo las cosas de la manera incorrecta. Esto es lo que me demuestras hoy. Tú eres mi dios, que se interesa por mi bien. Tú siempre buscas lo mejor para mí, aunque a veces me cueste descubrirlo y aceptarlo. No eres el prohibidor absoluto. Eres el consejero perfecto. Si de verdad sí que si siguiera en mi vida todos los consejos que me das, qué distinto sería todo claro que no es fácil aceptar las correcciones y consejos de otros, mucho menos los tuyos que en ocasiones son tan difíciles de comprender, que son los que son parte de familia, comprenden mejor el aspecto tan fundamental de la corrección en la formación de sus hijos. No corrigen al hijo para fastidiarlo, para hacerlo sufrir, ni siquiera para probarlo en la virtud, siempre con una intención medicinal. Lo hacen porque buscan el bien para el amado. Así es también tu actitud conmigo. Pero cuánto me cuesta permanecer hijo y aceptar las correcciones que me envías, corregir y señalar el error, enseñar a prevenirlo en el futuro, acompañar o a mejorar. Tú corregistes a los fariseos, pero no los transformaste inmediatamente en lo que querrías que fueran. Tú hablas instruyes muestras, pero es a mí quien me toca trabajar, claro que siempre con el plus de tu gracia, que todo lo puede y nunca me abandona. Dame la gracia, señor de confiar en lo que tú me pidas. Siempre lo pides por amor y qué es lo mejor para mí. Gracias por el amor que me tienes, que es capaz de prevenirme, levantarme y ayudarme a retomar el camino correcto. Una de las virtudes humanas más apreciadas por la mayoría de las personas es, sin duda, la coherencia de vida. En la misma vida de Jesús podemos ver un gran ejemplo de coherencia humana, pues él actúa en él, Él realiza lo que predica. Siendo Jesús una persona humanamente bien formada y perfecto como hombre con principios y valores rectos, la actitud de los escribas y fariseos le parece de lo más reprochable. Es por eso por lo que Jesús les reprime y recrimina. Jesús es consciente que ellos influyen mucho en los demás, ya que son los jefes de las enogas, y viendo que sus actitudes no son las más adecuadas, se decide actuar para poner solución a la situación. Jesús es el buen pastor que cuida a sus ovejas y no las dejas solas. Pueden parecer duras las palabras que les dirige, pero lo hace con dos intenciones. La primera es llegar a las conciencias de los escribas y fariseos para que recapaciten su forma de proceder. La segunda, para que las personas que los escuchan sepan que él ha venido a traer la verdad. Te animo a rezar con esta preciso ración de San Agustín, que te aseguro que da paz al alma. Dice así, si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo, si pudieras oír el canto de los Ángeles y verme en medio de ellos, si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos, los horizontes, los campos y los nuevos enderos que atravieso, si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen cómo tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a ver llamarme en el país de las inmutables realidades. Créeme cuando la muerte, venga a romper tus ligaduras, como ha roto, las que a mí me encadenaban cuando llegue un día que Dios haya fijado y conoce y tu alma. Venga a este cielo en que te ha parecido precedido a la mía ese día. Volverás a verme sentirás que te sigo amando, que temí y encontrarás mi corazón con todas tus ternuras purificadas. Volverás a verme en transfiguración, en éstasis feliz, ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo que te llevaré de la mano por senderos nuevos de luz de vida en juga tu llanto y no llores si me amas tuy la bendición, que la bondad y la misericordia de Dios, Padre te tienen el corazón, la mirada de amor de Dios, hijo, te penetra en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te puedan separar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo, te conceda la paz que desdes y que la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te acaricia y proteja, y la fortaleza y san cillez de San José, nuestro padre, señor Te, conduzcan al cielo y la bendición de Dios, Padre hijo y Espíritu Santo desciende sobre ti y permanezca siempre amén