El labrador y el tesoro escondido. Un anciano labrador tenía dos hijos. Un día viéndose gravemente enfermo y próximo a morir, los llamó a su cabecera y les habló así, hijos míos. Antes de morir, quiero dejaros mi campo por herencia. Lo que os repartiréis por mitades. Deseo que lo sigáis cultivando, pues en él encontraréis un gran tesoro a uno o dos pies de profundidad. Creyendo los hijos que se trataba de algún dinero enterrado por su previsor padre, se pusieron a cavar las tierras palmo a palmo. Estenuados de fatiga. No encontraron tesoro alguno, pero la tierra, perfectamente desterronada y removida, les dio abundante cosecha. Justa recompensa a su trabajo y esfuerzo. El trabajo solícito y constante es fuente de riqueza. Si te gusta este podcast. No olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa, en Internet Audio, Cuentos Net