Hay muchos, pero que muchos podcasts que les gusta mucho colgarse esa etiqueta de el primer podcast, que la primera vez que se escucha esto en formato podcast Y creo haber encontrado o al menos yo que tengo una larga trayectoria como oyente de podcast, al menos en castellano, el primer episodio donde una persona diabética se pone insulina en vivo y en directo te damos la bienvenida al otro lado del micrófono, al otro lado del micrófono. Un proyecto de Jorge Marín nieto en el que encontrarás tu ración diaria de metapodcasting, hasting con noticias, eventos, herramientas o episodios de opinión en apenas diez minutos. Diez minutos, diez minutos. Hola a todos los amantes de los podcasts, a de las plataformas de podcasts, de la creación sonora y, en definitiva, de todo lo relacionado con la producción de audio en formato píldora, o sea, lo que es lo mismo de los propios podcasts. Yo soy Jorge y como cada día os doy la bienvenida al otro lado del micrófono para ofreceros. En este caso, yo creo que es una curiosidad relacionada con el podcasting y le paso una recomendación. Este episodio te llega gracias al patrocinio de hadocken rojo el glich de los podcast de videojuegos, un programa en tono distendido, muy pero que muy distendido, aunque yo quizás diría más bien en tono ácido, entre jugadores de toda la vida, que son amigos, también de toda la vida, que han vivido muchas pero que muchas generaciones de consolas y que son también parte de la industria, sobre todo del ámbito de la prensa de videojuegos, muy muy, pero que muy atentos, a sus chistes malos, a sus secciones de solomillo y, dentro de esas secciones, a las trampas que hacen para cualquiera de sus rankings de cada episodio. Dicho esto, quiero agradecer al podcast Remelie Castigo que ocurriera lo siguiente y que sobre todo lo grabasen y lo emitiesen media de la mañana, Karin y no nos vaya. Lo veo chocho también, pero los lunes, mamá, s pero que has en directo. Solo he dicho los lunes Mira. Este es el colacao auténtico, la mierda claro, eso cógele las media vueltecita ah tú le pones una carga, como con una carga, ah no le pones la agujita aguja y tonto y como eh no. Lo mío es que es una veztá a la semana y solamente tienes que girar. Ah pere es abuja. Esa es lo templo. Oh, bueno, la parecida a ti es mío. Bueno que aquí no vamos a trabajar en directamente verdad. Ahí tiene tiene una como la aguja de chicas, una chita huele y tengo todas las barriga llegue de morados. Eh, sí, sí, te voy a decir en la barriga en directo, porque tú lo pintas en la barriga. No te puedes pinchar en alguna, pero donde más efecto haces en la barriga lo menos para mí que la tipo dos de resistencia. Mira pedeja colega, pues ay pobre. El hace es la resistencia a la insulina, pero lo mío no es resistencia, sino que mi pancrea es un mago como yo, pues ahí, si no le pongo nada, mira yo poner la cantidad de camino y si no le pongo nada, no puedes ponerte de lo de que es que te se te vive roco. Lo que tiene melen Guaya. Me la podría poner, pero es que a mí me parece como súper incómodo. Sí, sí, yo prefiero ponermela yo misma, yo la verdad que la tengo bastante bien, bastante controladita. Tienes un glucómetro y te vas pidiendo, pero tengo el censor en el brazo, aunque ahora no, ahora no te he puesto bueno. Tome que quitar antes porque se me agotó. Me tocó por uno nuevo y el sensor que hace tu va pinchado en el brazo, va pinchado en el brazo como un parchito pegado y con el móvil, con la aplicación del móvil, te la pasas y te va diciendo a la glucosa y estás monitorizado veinticuatro horas. Qué busto lo más y tu endocry no puede ver tus datos y todo, pero no duele yo no no le no no claro lo que es un coñazo, porque se despega muy a menudo y cada vez que se te dé pega, tienes que ponerte otro te. Los dan contaditos, porque son muy caros y es una putada, sobre todo en verano. Ahora para la playa y todo se despega un montón joder tío, bueno, pero que guay no que sí están esas cosas. O sea me para tu eso está adelante brutal, tío, porque imagínate, está pinchándose el dedo, sacándose la sangre, todo el rato. Esto es cómodísima lo del parche. Yo tengo una amiga que lleva la bomba, la bomba otro rollo, claro, claro, lleva bueno, se lo cambia de brazo que esta conversación que algunos os digo bueno y a mí esto que no es que qué me importa si seguramente si no sois diabéticos, si no tenéis ningún familiar diabético, pues esto os dé un poco igual. Pero yo, como diabético, seguramente si habéis hablado conmigo en los últimos años, me habéis escuchado decir exactamente lo mismo que ha dicho la compañera se des Igualas en el podcast Remal castigo y por qué traigo esto bueno. Para el que no conozca remél castigo muy mal, muy mal, porque este podcast lo recomendé hace ya unos cuantos meses, un año y pico me parece es un podcast que trata sobre el mundo televisivo, el mundo del sacheo el mundo de bueno, como habéis oído hacen referencia a la famosa belén Esteban, porque tiene una bomba de insulina que también es diabética. Bueno, definitiva, suscribiros a Remaly Castigo, pero me hizo mucha, pero que mucha ilusión escuchar estas palabras de parte de seis igualas escuchar ese sonido, ese que habéis escuchado, porque eso significa que estaba cargando su pluma de insulina en vivo y en directo, que se estaba poniendo en su unila en vivo y en directo. Y esta conversación tan simple, tan tan amena, tan de tú a tú. En otros muchos podcasts la habrían eliminado. Esto es imposible que salga en un podcast de estos producido con mucho guión, con mucho no sé, no le veo cabida en multitud de podcasts que escucho. Sin embargo, aquí como es una conversación coloquial en tono amable. Esto ocurre en el episodio, en el noveno episodio de la cuarta temporada de remale castigo, en el que hablaron del final de Sálvame fijaos, la temática del episodio, el final del famoso programa de televisión de Telecinco Sálvame, y acabaron hablando de bueno. Acabaron en un momento del episodio, pues sé si se pone insulina y bueno de baten ahí un poquito y esta misma conversación si sois cercanos, a mí me habéis escuchado en personas sobre mi enfermedad. Me habéis escuchado hablar lo mismo, exactamente lo mismo que ha comentado ella en este episodio, pues que a mí también me han puesto el parche que gracias a ello me controlo mucho mejor que los dan muy contados que en fin que me tengo que poner insulina, porque mi pangres es muy vago como yo, aunque intento esto último intento solucionarlo. A lo que voy es que, al igual que le ocurre a los niños, por ejemplo, en la película de Red, la película de animación de Pizzar Red, donde aparece también una niña con un parche de insulina perdón con una bomba de insulina y un glucómetro en parche en el brazo y otro niño en silla de ruedas, otro una niña transgénero, me parece, y esos niños seguramente se sientan identificados con estos personajes de animación. Yo me sentí muy identificado y creo que lo estáis notando ahora con ceci y su conversación sobre sus problemas diabéticos, su insulina que se tiene que poner sus parches. Para muchos de vosotros esto seguramente sea una tontería, pero para mucha gente como yo, y esto sé por qué lo digo, porque esta misma conversación la tuve en la boda de la que os hablé hace unos cuantos episodios de soda y agele quiero mandar un saludito a Serífago y a la mujer de Jesús, porque nos tiramos hablando horas y horas y horas, y esto mismo que me ha ocurrido a mí al escuchar este capítulo de Rimalley castigo. Seguramente a muchos otros diabéticos también le he hecho cierta ilusión, si se puede considerar así. Por eso quería naturalizar este momento, porque es algo que nosotros, los diabéticos, hablamos día a día, algo muy pero que muy habitual. Nuestras familias quizás están un poquito hartas de escucharnos todo el rato lo mismo, pero esto mismo es todo lo que hemos hablado hoy. Me pinche huy, tengo aquí un moratón. Hace años era un tema muy, muy, muy tabú. Yo lo sé porque tuve un tío que bueno. Por desgracia, vivió la época de mediados de los ochenta principios de los noventa, cuando la heroína dominaba en España y donde, o mejor dicho, cuando las jeringuillas con insulina eran las mismas jeringuillas que algunos drogodependientes utilizaban para inyectarse heroína y claro, sacar una de estas agujas en público era un tema bastante peligroso porque, claro, inmediatamente te asociaban con una persona a drogo dependiente. Hoy en día, por suerte, todo esto ha cambiado. Tanto, hay muchas personas, muchísimas menos personas que no son dependientes. También hay muchas, pero que muchas más personas que son diabéticas, pero las plumas de insulina no tienen nada que ver con esas famosas jeringuillas. Y simplemente quería agradecer el gesto a los compañeros y compañeras de rimel y castigo por no cortar este trocito. Agradecer el gesto también a Ceci por oye sacarme una sonrisa por exponer en este caso su enfermedad por exponer, pues una un día a día más, una conversación que ya digo todos los diabéticos estamos teniendo en los últimos años, porque a muchos de nosotros nos están poniendo estos parches. A muchos de nosotros yo estoy en lista de espera ya para que me pongan una bomba de insulina. Y gracias a estos cambios, gracias a esta naturalización de nuestra enfermedad, algo que ya es, por desgracia, muy cada vez más habitual, el hecho de que las personas suframos diabetes por el tipo de vida que llevamos. Se están naturalizando y estamos ayudando a que muchas personas, pues no lo lleven en silencio. Cuando a mí me ofrecieron estos glucómetros, estos parches en el brazo, me decían que si a lo mejor no tenía problema en sentirme incluso estigmatizado por llevar eso en el brazo. Yo personalmente no tengo ningún problema con la bomba de insulina. Me lo han vuelto a decir si no tienes problema que la gente te vea con algo enganchado ahí. Yo personalmente no tengo ningún problema, pero entiendo que sí que haya muchas personas que tengan problemas a la hora de mostrar su enfermedad, porque bueno, pues llevas digamos diferentes gatchets, por así decirlo a lo mejor. Es porque yo soy demasiado tecnológico y me gusta, me gustaría ser un medio zyword que al final es lo que estoy consiguiendo entre el parche de insulina conectado por Bluetooth y por NFC al móvil la bomba de insulina, que espero que me pongan más pronto que tarde también conectar el teléfono móvil para que mi pancre es artificial. Funcione definitiva para mejorar mi calidad de vida. Pero entiendo que haya muchas personas que esto no lo vean natural y lo quieran ocultar. Por eso quería traer este pequeño fragmento del podcast remal castigo donde una persona diabética no solamente se pinchaba en vivo y en directo porque necesitaba un pequeño bolo de insulina, sino que además compartía esos momentos y compartía curiosidad con con con los dos hosts, con los dos presentadores, con Naira y con Damián, porque además, Damián también se ve que tiene algo de curiosidad. No sé si el también tiene diabetes. Bueno, en fin, recomendaros este episodio porque me lo pasé súper bien, independientemente de este momento, momento diabético, momento patrocinado por nuestras diabetes. Pero el resto del episodio tanto todos los episodios de neum en el castigo son para enmarcar. Así que desde aquí muchas gracias a los compañeros y compañeros de Ritmley Castigo por este momentito y por sacar a la luz la diabetes que mucha gente sufrimos. Ti tinto y ahora me despido y cómo cada día regreso a ese sitio donde estáis vosotros ahora mismo al otro lado del micrófono. Por tanto, fonstantes, comportantes, completos,