Oración del corazón. Jueves de la vegésima octava, semana del tiempo ordinario, yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones. Oh, Santo, Espíritu dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al padre, creador, Gloria al hijo, redentor, Gloria al espíritu Santo santificador. Amén hoy celebramos a San Pedro de Alcántara y a Santa Laura de Córdoba. El Evangelio es de San Mateo, capítulo once, versículos cuarenta y siete al cincuenta y cuatro. En aquel tiempo dijo el señor hay de vosotros que edificáis mausoleos a los profetas después de vuestros padres los mataron. Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres y lo aprobáis porque ellos os mataron y vosotros les edificáis. Sepulcros por algo dijo la sabiduría de Dios. Les enviaré profetas y apóstoles. A algunos los perseguirán y matarán. Y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas, derramada desde la carazón del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí os lo repito, se le pedirá cuenta esta generación. Ay de vosotros maestros de la ley que os habéis quedado con la llave del saber, vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso A los que intentaban entrar a salir de allí. Los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas para cogerlo con sus propias palabras. La hipocresía es aborrecida por Dios, pero no hay nada peor en el alma de un creyente que este terrible pecado. Dios aborrece al que no es sincero y quiere aparentar lo que no es en la realidad. Dios sigue mandando al mundo de hoy profetas que predican la verdad. Pero de nuevo el hombre aparta la vista y hace oídos sordos a la verdad. De nuevo volvemos a matar la verdad que Dios sigue proclamando. El Santo Padre es el profeta que Dios ha elegido para que todos los miembros de su Iglesia encuentren siempre la verdad que salva Mi fe en Cristo. No puede estar separada de mi fe en la Iglesia y mi fe en el Papa. Aquí ha de abrutar mi certeza de que en todo momento e de defender al papá y difundir sus enseñanzas. Comenta precisamente el Papa Francisco Jesús. Recuerda a los doctores de la ley que abrán resultó en la esperanza de ver su día y se llenó de alegría. Esto es lo que no entendían los doctores de la rey. No entendían la alegría de la promesa. No entendían la alegría de la esperanza, No entendían la alegría de la alianza. No entendían no sabían ser felices, porque habían perdido el sentido de la felicidad que solamente viene de la fe. Por eso nuestro Padre Abraham ha sido capaz de ser feliz porque tenía fe. Se ha hecho justo en la fe. Estos habían perdido la fe. Eran doctores de la ley, pero sin fe Y aún más habían perdido la ley, porque el centro de la ley es el amor, el amor por Dios y por el prójimo solamente tenían un sistema de doctrinas precisas y que precisaban cada día más que nadie. Los toques las tocara. Hombres sin fe, sin ley unidos a doctrinas que también se convertían en una actitud casuística. Se puede pagar la tasa al César. No se puede. Esta mujer, que se ha casado siete veces, cuando vaya al cielo, será mujer de sus siete, esta casuística. Este era su mundo, un mundo abstracto, un mundo sin amor, un mundo sin fe, un mundo sin esperanza, un mundo sin confianza, un mundo sin Dios, y por eso no podían ser felices. Hasta aquí el texto del Papa Seguro que tú quieres ser feliz. Es lo que todos queremos. Y ser feliz comienza por mirar a Dios en primer lugar y vivir para y con él después apoyado en Dios mirar a los demás con generosidad y siempre como una sonrisa. Pero lo que realmente nos hace felices es la capacidad que tenemos de pedir perdón a Dios y de recibir ese perdón, de pedir perdón a los demás y de ser perdonados. Qué inmensa es la misericordia de Dios. Ojalá, seamos también nosotros misericordiosos. Bien sabes que esto nos habla de tantas formas De esto nos habla de tantas formas del Papa. Será porque lo necesitamos más que nadie. Será que esta generación, hoy el mundo, necesita de la misericordia también tú y tú y yo y tu familia, por qué no lo olvides. Es en la familia donde se aprende la misericordia. Es ahí donde los padres enseñan a los hijos pidiéndose perdón entre ellos. Los hermanos unos a otros. Pero la verdadera felicidad la encontraremos si miramos a nuestro interior y buscamos buscamos correrse a Dios como busca la cierva, las fuentes de las aguas, como dice el Salmo cuarenta y uno, fundados en la humildad, la bondad, la compasión, la lealtad y la justicia. Estos versículos son la prueba de que Dios sólo quiere nuestra felicidad, pero una felicidad sólida y no un capricho o una fantasía. Y así leemos en la sagra escritura estos textos, el que está atento a la palabra encontrará la dicha y feliz que confía en el señor Dice el Libro de los proverbios Felices, los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del señor Felices, los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazón dice el Salmo ciento diecinueve. Feliz, el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia. Libro de los proverbios, Feliz, el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores ni se sienta en la reunión de los impíos. Salmo primero acuida a los sabios y te hará sabio, pero el que frecuente a los necios se echa a perder. El mal persigue a los pecadores y el bien recompensa a los justos. Libro de los proverbios, en su carta a los Gálatas, el apóstol Pablo anuncia las cualidades que el guiristiano debe tener para desarrollar esta felicidad. Amor, alegría y paz, magnanimida, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. San Juan, en su evangelio habla de los medios para conservarla, animándonos a decir si el amor, sí al amor y no al egoísmo. Digamos si a la vida y no la muerte. Digamos sí a la libertad y no a la esclavitud de tantos ídolos. Como es horta a menudo al Papa Francisco recordando la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana. Esta alegría es la que realmente atrae a los demás hacia Dios. Nuestro ejemplo de hombres coherentes y buenos cristianos construye se experimenta entonces la profundidad de aquellas palabras de san ignace de antioquía. El cristianismo nos sobra de persuasión, sino de grandeza. Esta grandeza es la caridad de Cristo, pues las personas se acercan a Dios no tanto por nuestros argumentos, sino sobre todo por lo que somos con la gracia de Dios. Como en la vida personal de todo cristiano. El humor y la alegría tienen un hueco. Joseph Fouguelette, sacerdote, sociólogo, escritor francés y cofundador de los Compañeros de San Francisco, pensó en utilizar el humor para construir lo que él llamaba las pequeñas bienaventuranzas, siguiendo el ejemplo de las del Evangelio, pero de algún modo es quitas pararon su tiempo. La primera es probablemente la más conocida, pero las otras también son dignas de reconocimiento teleo bienaventurados. Los que se saben reír de sí mismos siempre tendrán motivos de diversión. Bienaventurados. Los que son capaces de descansar y dormir sin justificarse serán sabios bienaventurados los que miran donde ponen el pie evitarán muchos disgustos bienaventurados? Los que saben callar y escuchar aprenderán cosas nuevas. Bienaventurados, los que son lo bastante inteligentes como para no tomarse en serio su entorno los apreciará. Bienaventurados. Los que están atentos a la llamada de los demás sin quererse indispensables serán sembradores de alegría. Bienaventurados vosotros. Si sabéis mirar con seriedad las cosas pequeñas y con tranquilidad las cosas serias, llegaréis lejos en la vida bienaventurados y sabéis admirar una sonrisa y olvidar una mueca, Vuestra vida será luminosa. Bienaventurados, si podéis interpretar siempre con benevolencia las actitudes de los demás. Aunque las apariencias sean contrarias, os tomarán por ingenuos, pero ese es el precio de la caridad. Bienaventurados los que piensan antes de actuar y oran antes de pensar evitarán hacer muchas tonterías bienaventurados. Si sabéis callar y sonreír aunque os quiten la palabra cuando os contradigan, os pisoteen el Evangelio, empieza en penetrar en vuestro corazón bienaventurado sobre todos vosotros que sabéis reconocer al señor en todos los que encontráis, Habéis encontrado la verdadera luz, Habéis encontrado la verdadera sabiduría. Hasta aquí estas pequeñas bienaventuranzas, te doy la bendición Dios, padre fuente y principio de todo bien. Os conceda su gracia, derrame sobre vosotros una abundante bendición y os conserve sanos y salvos durante toda la vida. Él os mantenga íntegros en la fe. Os conceda una esperanza generosa que os haga perseverar en la caridad, el guíe, en la paz, vuestras acciones, escuche siempre, vuestras plegarias y os conduzca a la vida eterna y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo descienda sobre vosotros y permanezca para siempre amén