Oración del corazón Martes de la Octava de Navidad, San Esteban, por proto mártir espíritu santo. Creo en tí espero en ti te amo oh, sólo tú mereces la adoración del corazón humano y sólo ante ti debo apostarme. Sólo tú eres el señor glorioso con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar. Por eso, señor, no permitas que yo adore cualquier cosa como si fuera un Dios, porque ningún ser ni nada de este mundo vale tanto el evangelio de San mateo capítulo diez versículos, diecisiete al veintidós. En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles. No os fijéis en la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os darán y os harán comparecer ante gobernadores y reyes y por mi causa. Así, daréis testmunio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresteren, no os preocupéis de lo que vais a decir o de qué o cómo lo diréis. En su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir. No seréis vosotros los que habléis el espíritu de vuestro padre. Hablarás por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten los padres, a los hijos. Se revelarán los hijos contra los padres y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre. El que persevere hasta al fin es es Salvará, señor que al haberte recibido en esta Navidad, pueda tener un corazón dispuesto a ser testimonio de tu presencia ante las demás personas con las que me encuentren este día. Concédeme sentirte vivo en mi vida y que los demás te encuentren a ti en mí la humanidad entera reclama hombres y mujeres dispuestos a dar su vida día a día, en el trabajo, en el hogar, en la universidad, en cada espacio cultural, en fin en donde puedan ser faros luminosos que den luz a las almas perdidas en la vida cotidiana. El mundo está en us tado de eso. Por eso debemos confiar y lanzarnos a ser ese faro de Dios para los demás, no teniendo miedo y abriendo nuestro corazón para él, que es nuestra luz, nuestra fuerza y nuestra salvación. Hoy tenemos que confiar una vez más y mirar el mundo con ojos llenos de fe. Necesitamos ser testigos de aquel que nos ha amado y que nos ha llamado por nuestro nombre con una sonrisa en el rostro y cuando experimentemos nuestra debilidad, nuestra miseria, acudamos a Cristo es o madre santísima. Junto a ellos, nuestra confianza crecerá y se fortalecerá en ese darnos un amor a la voluntad de Dios y en el constante ser testigos de la fe, aunque las persecuciones morales parezcan ahogarlos. Al martirio de Esteban primer martes de Cristo le siguió una persecución local contra el recípulo de Jesús, la primera que se verificó la historia de la iglesia. Constituyó la oportunidad concreta que llevó al grupo de cristianos hebreo helenistas a oír de Jerusalén y a dispersarse. Expulsados de Jerusalén se transformaron en misioneros itinerantes. Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la buena nueva de la palabra. La persecución y la consiguiente dispersión se convierte en misión. La historia de Esteban nos dice mucho. Por ejemplo, nos enseña que no hay que disociar nunca el compromiso social de la caridad del anuncio valiente de la FE. Era uno de los siete que estaban encargados sobre todo de la caridad, pero no era posible disociar caridad de anuncia de este modo con la caridad anuncia Cristo crucificado hasta el punto de aceptar incluso el martirio. Esto es la primera lección que debemos aprender de la figura de San Esteban. Caridad y anuncio van siempre juntos. San Esteban nos habla sobre todo de Cristo, de Cristo crucificado y resucitado como centro de la historia y de nuestra vida. Podemos comprender que la luz que la cruz Perdón ocupa siempre un lugar central en la vida de la Iglesia y también en nuestra vida personal. En la historia de la Iglesia no faltará nunca la pasión, la persecución y precisamente la persecución se convierte, según la famosa frase de Tertuliano, en fuente de misión para los nuevos cristianos. Cito sus palabras. Nosotros nos multiplicamos cada vez que somos segados por vosotros. La sangre de los cristianos es semilla, la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, pero también en nuestra vida la cruz no faltará. Nunca se convierte en medición y aceptando la cruz, aceptando una cruz sabiendo que se convierte y es bendito, aprendemos la alegría del cristiano, incluso un momentos de dificulta. El valor del testimonio es insustituible, pues el Evangelio lleva hacia él y de él se alimenta. La Iglesia San Esteban nos enseña a aprender estas lecciones nos enseña a amar la cruz, pues es el camino por el que Cristo se hace siempre presente de nuevo entre nosotros. Jesús, gracias por haberme escuchado y por ser mi mejor amigo en quien puedo confiar hasta la muerte. Tú sabes que hay momentos en los que me encuentro muchas veces solo sin saber a quién acudir. Por lo mismo, me acerco y lleno de fe a ti que eres la fuerza en el camino, la luz para mis pasos, dudosos y voz en medio del silencio. Jesús, manso y humilde de corazón an mi corazón semejante al tuyo visita a Jesús a lo Cristía y pdele la gracia de ser su luz en esta semana para las personas que te necesitan. Comparto estos días de la Octava de Navidad unas cuantas entre comillo cancio de Navidad y que te pueden ayudar a tu razón del corazón. Conviene que las leas con espíritu de recogimiento, no como una poesía más rezo por ti y te pido al señor Año, Dios que te dé la paz del corazón, que nos ha ganado con su encarnación. Dices la primera casi sin tiempo de prisa, llegan a la gruta. Todo es oscuridad, frío y la noche nace la luz, que da calor y alegría, luz que cantan los ángeles y los pastores adoran despacio sin nada que nos quite la paz. Contempla mira al recién nacido, haz que tus ojos no se ganse de asombrarse ante el misterio Despacio, Reza mira, contempla Dios entre los hombres. Qué profundidad de humildad, qué difícil de entender, qué fácil llamar un niño nos ha nacido un Dios nos ha dado el cielo en la tierra, la esperanza colmada buerna a tus snobis. Sí entre nosotros, cerca de nosotros, para que tú y yo contemplemos el cielo en la tierra y eres Dios, Dios hecho carne, carne humana que los hombres despreciamos y viramos, carne que adoramos en el pan y contemplamos escondida en el sagrario. Qué grandeza de misterio, incomprensible y adorable, verbú caro factunes pra creadores le Ames hem y Tú de la bendición, Dios de infinita bondad que por la encaración de tuviste su hijo, disipu las tinieblas del mundo y puso gloriosa nacimiento. Iluminó esta santísima, este santísimo día, disipe las tinieblas del pecado, ilumine por sus corazones con el esplendor de las virtudes. Él que, por medio del ángel, quiso anunciar a los pastores la gran alegría del nacimiento del Salvador Lleno de gozo vuestros corazones y os haga mensajeros de su evangelio, Él que, por la encarnación de su hijo, unió la tierra con el cielo. Os conceda la abundancia de su paz y de su amor. Y os haga partícipes de la iglesia celestial y la bendición de Dios. Todopoderoso padre, hijo y espíritu santo, desciende a sobre vosotros y permanezca siempre amén