Oración del corazón viernes de la vigésima novena semada del tiempo ordinario. Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones y quiero ser siempre dócil, siempre dócil a vuestras santas inspiraciones. Oh, Santo, espíritu dignaos formarme con María y a María según el modelo de vuestro amado Jesús, Gloria del padre, creador glorial, hijo redentor Gloria al espíritu Santo santificador. Amén hoy celebramos a San Vicente de Talavera, el Evangelio de San Lucas, capítulo doce versículos cincuenta y cuatro al cincuenta y nueve. En aquel tiempo decía Jesús a la gente cuando veis subir una nube por el pollo decís enseguida chaporrón tenemos y así sucede cuando sopla el sur, decís va a venir Bochorno y lo hace hipócritas. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, cómo no sabéis interpretar el tiempo presente, Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos. Lo que se debe hacer cuando te diriges al tribunal con el que te pone el pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él mientras vas de camino. No sea que te rastre ante el juez, y el juez te entrega el guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo. Si la ley no lleva a Jesucristo, si no os acerca a Jesucristo, está muerta. Por eso, Jesús les reprende por estar cerrados, por no ser capaces de reconocer los signos n tiempos, por no estar abiertos al Dios de las sorpresas. Y esto debe hacernos pensar. Estoy tan apegado a mis cosas, a mis ideas, cerrado en mí mismo o estoy abierto al Dios de las sorpresas. Soy una persona quieta o una persona que camina. Creo en Jesucristo, en Jesús, en lo que ha hecho, ha muerto, ha resucitado y termina la historia. Creo que el camino siga hacia la madurez, hacia la manifestación de la gloria de Dios. Soy capaz de entender los signos de los tiempos y ser fiera a la voz del Señor que se manifiesta en ellos. Pide al Señor que hay un corazón, que ame la ley, porque la ley es de Dios, que a mí también las sorpresas de Dios y que sepa que esta ley Santa no termina en sí misma. Y la ley en camino es una pedagogía que nos lleva a Jesucresto al encuentro definitivo, donde habrá este gran signo del hijo del hombre. Cuando se levanta una nube en el Occidente, va a llover, cuando sopla el sur, va a hacer bochorno. Cuando Cristo se pasa la vida diciéndonos que Dios nos ama y que nos tenemos que preparar para coger su amor y ser felices para toda la eternidad, significa que algo grande nos espera ya en el cielo y que merece la pena hacer cuanto sea posible para que el mayor número de almas puedan gozar de ello. Cristo quiere que exploremos el tiempo, y el tiempo para él consiste en que, con su venida hemos llegado a la plenitud. La plenitud de los tiempos es una plenitud real, no imaginaria, que no hay que confundir con el fin del mundo, sino con la manifestación más clara y plena del amor de Dios por los hombres. El primer acto de amor de Dios al hombre ha sido la la creación le hizo pasar de la nada a la existencia. Luego se le reveló para que supiera que, lejos de estar solo, se encontraba bajo la procesión de un dios omnipotente. Ahora, con la plenitud de los tiempos, se hace uno de nosotros y muere como sacrificio de expiación. Pero no sólo esto, sino que después de resucitado Cristo se va, no se va al cielo y nos espera porque no soporta la idea de dejarnos solos y nos envía al espíritu Santo para que nos ayude en el camino hacia el cielo. Cristo se queda con nosotros un tiempo hasta que después se va al cielo. En la ascensión. Su amor es tan grande que no se conforma y se queda aquí también ahora en el sagrado de cada iglesia, con l único fin de estar. Puedo el hombre pedir algo más. Lo inteligente en el hombre es satisbar el tiempo y saber decir cada día, Gracias, Dios, por tu amor tan presente y cercano. Hoy es un buen día para contemplar sin más el amor de Dios a lo largo de nuestra vida, de nuestra lucha por ser cristianos. Siempre luchamos buscando un fin, el fin particular de obtener una virtud o, de extraer un defecto o el fin general, de ir al cielo. Pues bien, la vida interior de Dios, que es la santísima trinidad, la vida interna entre Dios, padre, hijo y espíritu Santo, nos ama sin ningún fin, no persigue nada, ni busca nada, no se dirige a nada. Ama sin más. Señor no son coincidencias ni suerte, sino tu providencia, lo que continuamente me da las señales para vivir un estilo de vida orante y vigilante, centrado en el amor a Cristo. Tu voluntad se manifiestan nos mandans en la ley natural, en mis obligaciones de Estado, en la voz de mi conciencia y la circunstancia de mi vida. Si queremos que Dios es amor y nos ama con todo su infinito amor, la conclusión lógica es que podemos abandonarnos tranquilamente sus manos, sabiendo que él piensa en nosotros y nos cuida y quiere lo mejor para nosotros. Abandonarse es fiarse de Dios, es aceptar su voluntad en cada instante, es no revelarse contra sus planes sobre nosotros, es dejarse llevar sin preguntar a dónde ni por qué. Es entregarle la responsabilidad de la vida, algo así como firmarle un cheque en blanco. Abandonar se significa estar en permanente actitud de escucha y de apertura a su voluntad en cada momento es estar totalmente disponible a sus planes. Es dejarse perder en su amor como una botin de agua en el mar. Es creer hasta la audacia, hasta la audacia en su providencia amorosa. Es sin rebelarte contra él, por qué. Por eso te pregunto y me pregunto estás dispuesto a aceptar una enfermedad o cualquier otra desgracia humana, sin rebelarte contra él. Entonces por qué tienes miedo de abandonarte. No, te fías, no estás dispuesto a aceptar el sufrimiento o solamente quieres recibir bienes y alegrías. Deja que él piense por ti en lo que más te conviene, déjalo actuar y confía en él. Puedes estar seguro de que será lo mejor decisión de tu vida, porque Dios necesita tener las manos libres para hacer de tu vida una obra de arte espiritual. Él te dice yo, nunca te dejaré ni te abandonaré. Puedes estar seguro de que él nunca te va a fallar ni te va a engañar. Por eso acepta sus planes sobre ti entrégale la responsabilidad de tu vida. Vale la pena abandonarse en los brazos de un Dios tan bueno y misericordioso. Si así lo haces, verás maravilles en tu vida, abandonar, abandonate en sus brazos, como la hija de aquel cirujano que tenía miedo a operarse, pero confiando en su padre, se dejó perar. Vale la pena a abandonarse sin condiciones y en los momentos difíciles, cuando dúo aparezca oscuro y no sientas a mano de Dios en tu vida, cuando parezca que se ha olvidado de ti diría dile dite mejor dicho a ti mismo mi padre, Dios me ama y cuida de mí. Él sabe todo lo que me pasa y conoce mis necesidades. Confío en Ti y sé que ya está tomando las medidas necesarias para ayudarme y solucionar mis problemas. La confianza es esencial en la vida humana. Si un hijo no tuviera confianza en su madre o una esposa, en su esposo o en su padre, cómo podrían vivir. Lo mismo pasa en la vida espiritual. Si desconfiamos de Dios, si le tenemos miedo, si creemos que si seguimos su voluntad nos va a llenar por camino de sufrimiento, como si se gozara de hacernos sufrir, nuestra vida espiritual será unir tirando. No faltará las alas de la confianza para correr y volar por los caminos del espíritu. Por ello, no te confundas ni te agites pensando otros problemas esfuérzate, ponte, turbiarte lo que puedas y después confía en Dios, cierra los ojos y dire repetidamente. Jesús, yo te amo y confío en ti. Repítelo hasta el cansancio. Cuantas veces puedas día y noche, mañana tarde y verás la diferencia es volunta. Tuya, señor, y la descubro en las cosas más pequeñas del día, pero quizá me cuestan más una sonrisa al final del día, escuchar más que hablar, no imponer mi opinión, no enfadarme cuando me recon no reconocen mis méritos. Hace señor ayúdame a cumplirla, porque de esa manera es la más lera, más sincera de amarte. Acuérdate un poquito de mí. Hoy cumplo años este día veintisiete cumpro sesenta y seis os. Pido una oración por mí para que cada vez más sea un sacerdote bueno y fiel. Te dio la bendición que Dios pare te acompañes de en tu corazón. Te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel que de Dios hijo te va haga sentir su ternura y misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir que Dios, espíritu Santo, te debuces a la inteligencia, fuerza del corazón ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón que María Santísima te haga sentir su calor de madre y su abrazo amoroso y tierno es san José, te cuide con su corazón de padre en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo amén