Oración del corazón lunes de la trigésima primera semana del tiempo ordinario ver espíritu Santo. Hoy quiero pedirte que me ayudes a comunicarme con los demás. Enséñame a decir la palabra justa, a mirar a los demás como ellos necesitan ser mirados, a tener el justo oportuno. El gesto oportuno con tu haga de agua divina lega todas las cosas buenas que has puesto en mi vida para que pueda hacer el bien. Enséñame a escuchar, para descubrir lo que los demás esperan de mí y para que encuentren en mí generos, en mí generosidad y acogida. Hoy celebramos a San Pedro Boveda mártir en la Guerra española, el Evangelio de San Lucas, capítulo catorce vesículos doce al catorce. En aquel tiempo dijo Jesús a uno de los principales paz fariseos que lo habían invitado. Cuando des una comida o una cena no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes ni a los vecinos ricos, porque corresponderán invitándote y quedarás pagado. Cuando des un banquete invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Dichos os tú porque no pueden pagarte te pagarán cuando resuciten los mundos justos. Padre que comprenda que sólo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama. Señor Jesús, te pido que encuentres la felicidad para en dar más que en recibir y que, entre menos cosas y cuantas menos cosas, desee más rico soy a quien quiere seguirlo. Jesús le pide a mar a los que no lo merecen ni esperar recompensa, Sin esperar recompensa para colmar los vacíos de amor que hay en los corazones, en las relaciones humanas, en las familias, en las comunidades, en el mundo. Jesús no ha venido para enseñarnos las buenas modales, las normas de cortesía. Para eso no era necesario que bajara del cielo y muriera en la Cruz Cristo Mino para salvarnos, para mostrarnos el camino, el único camino para salir de las arenas movedizas del pecado. Y este camino de santidad es la misericordia la que él nos ha dado y cada día tiene con nosotros ser santos. No es un lujo, es necesario para la salvación del mundo. Y esto es lo que el señor nos pide a nosotros. Te imaginas tú invitado a una cena con personas desconocidas. Si alguien hiciese eso hoy en día, lo mínimo que le pasaría es que saldría en el telediario al día siguiente. Lo propio es invitar a los amigos íntimos para pasártelo. Bien, acaso está mal. Esto no cómo va a estar mal con vivir con los amigos. No es esta la idea que nos quiere transmitir. Jesucristo el bajel de hoy, aunque sea difícil verlo, Cristo nos está invitando en este pasaje a vivir la vida con una elegancia superior, con la mirada puesta en el cielo, porque quien invita a uno esperando recibir otra invitación, sólo pies es sí mismo, no tiene un horizonte, que no vaya más allá de sus propios intereses. Cómo se puede ser dichoso sin esperar una compensación material por lo que hacemos una vez oí hablar aún de un hombre que era inmensamente rico. Tenía todo lo que un hombre puede materialmente necesitar. Un día, en un viaje de avión se sentó junto a él un sacerdote que era conocido y era muy santo y sencillo con el que empezó a conversar. Al ver la santidad de este sacerdote, j y qué las historias de sus riquezas no lo impresionaban, sintió la necesidad de abrir el corazón. Sabéis qué es lo que le dijo el sacerdote qué momento más feliz de su vida había sido cuando había hecho un acto de de fe sencillo, de ponerse en las manos de Dios con lo que era y no con lo que tenía. Este hombre confesaba que daría todo lo que tenía por volver a experimentar esa felicidad. No será cierto que hoy que hay más felicidad en dar que en recibir y que el que menos cosas es desea es el más rico humildad y generosidad para servir. Confiar más en tu providencia, señor y crecer en el amor a los demás. Son los ingredientes que cambiarían el sentido de mi vida. Me cuesta desprenderme de mi tiempo, de mis haberes y talentos, como si algo fuera más mérito mío. Por ello, pido la intercesión de tu madre, María, para que sepa imitarle en un servicio. Es un servicio delicado y lleno de amor. Te dirá bendición que, señors den tu corazón para que puedes amar con todo él, que estén tus labios, para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos, para que trabajes sin descanso por amor a él y posenté su reino, que esté en tus pies, para que camines por los senderos de paz que, señor Te, mostrará que esté en tu mirada limpia, para que tus ojos vean a Jesús en los demás que esté en tu do alegría para que no la pierdas nunca, aunque motivos tengas y puedas darle a los demás el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén