Oración del corazón jueves después de Ceniza. Toma espíritu santo todos mis orgullos y vanidades y que y quema todo eso con su fuego divino. Dame la sencillez de los santos de Alegría humilde de San Francisco de Asís, la generosidad es interesada de Santa Teresa de Calcuta, el amor a Jesús o Caristía de San Juan Pablo II y el afán de Almas de San José María. Ven espíritu santo y regálame esa profunda sabiduría de la sencillez interior. Amén o Celebramus al beato unésima. El Evangelio es de San Lucas, capítulo uno de versículos veintidós al veinticinco. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos el hijo del hombre tiene que padecer mucho ser desechado por los ancianos. Somos sacerdotes y escribas ser ejecutado y resucitar al tercer día. Entonces decía a todos si alguno quiere venir en pos de mí, que se niega a sí mismo. Tome su cruz cada día y me siga, pues el que quiere salvar su vida la perderá, pero que pierda su vida por mi causa la salvará. De qué le sirve a uno ganar el mundo entero y se pierde o arruina a sí mismo. El misterio de comunión que hace de la Iglesia, sino del amor del Padre crece y madura en nuestro corazón. Cuando el amor que reconocemos en la Cruz de Cristo y en el cual nos sumergimos, nos hace amar del mismo modo que nosotros somos amados por él. Se trata de un amor sin fin que tiene el rostro del perdón y de la misericordia. Pero la misericordia y el perdón no deben quedarse en palabras bonitas, sino realizarse en la vida cotidiana. Amar y perdonar son el sido congreto y visible que la sea transformado nuestro corazón y nos permite expresar en nosotros la vida misma de Dios. Amar y perdonar como Dios ama y perdona. Este es un programa de vida que no puede conocer interrupciones o excepciones, sino que no se empuja a ir siempre más allá, sin cansarnos nunca, con la certeza de ser sostenidos por la presencia paterna de Dios. Estad atentos que no haya alguno más despierto, demasiado astuto que os diga que se tiene que pagar, no la salvación. No se paga la salvación, no se compra la fuerza. Es Jesús y Jesús el gratis. El mismo habla de quienes no dejan entrar como se debe y simplemente dice que son ladrones y bandidos de nuevo estad atentos. La salvación es la gran atravesad. La Puerta Santa es signo de una verdadera conversión en nuestro corazón. El camino que Cristo propone es difícil, pero qué es aquello que ha movido a tantos hombres y mujeres a seguir, a alguien que predica todo lo contrario que el mundo le ofrece. Es cierto que hay algo de locura en todo esto, una locura que experimentan sólo quienes han conocido a Cristo y, por consiguiente, le han experimentado vivo y enérgicamente atractivo por algo. El papaham San Juan Pablo II gritaba con ardor en sus labios abrid de par en par las puertas de Cristo. Qué teméis tened confianza en él arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente, que salgamos de nosotros mismos, de nuestros razonamientos, de nuestra mal entendida prudencia. Mal entendido prudencia, repito, de nuestra indiferencia, de nuestra suficiencia, de nuestras costumbres no cristianas que quizá hemos adquirido. Dejemos que Cristo sea para nosotros el camino, la verdad y la vida. Dejemos que sea nuestra salvación y nuestra felicidad. Intentemos llevar con gozo las contrariedades y dificultades que forman nuestra cruz de cada día. Señor estoy dispuesto a seguirte por este camino hermosísimo de ser cristiano. Ante todo lo que tú has hecho por mí, no encuentro otro camino para corresponderte que rendirme a tus pies, para aprender de ti, para vivir lo que tú viviste. Los que proponen vidas espirituales fáciles son mentirosos o aficionados. Aquellos que proponen atajos, exenciones subterfugios o resúmenes no merecen que les hagamos confianza. Uno no se hace cristiano para anda co n n o s ons distintas o atajos de tibieza. Las etapas que llevan a vivir plenamente nuestras fe son numerosas y requieren tiempo. No van por el placer de acumularlas obstáculos, lo que puede parecer un elemento de disuasorio, sino porque está en la naturaleza de las cosas. El señor Jesús mismo no facilitó la ruta de los primeros discípulos. Nos dijo claramente que ellos, como él, deberíamos tomar su cruz y seguirlo. Nos dijo que debemos seguir y no servir y no ser servidos. No nos ocultaba que para acceder a la resolución tendríamos que pasar por agonía. La pasión y la muerte no es de la noche para mañana. Como uno se convierte en un hombre de Dios, se necesita tiempo. Debemos aceptar las etapas, las progresiones, las lentitudes, los momentos de desánimo, los fracasos, las oscuridades, las ilusiones e incluso las ganas. De tirar todo por la borda. No no buscamos lo difícil por sí mismos, pero hay dificultades que son parte integrante de la realidad espiritual. Sé que este camino entra en abnegación y sacrificio y será fecundo sin comparaciones. Si busco encontrarle, como decía San Juan de la Cruz, donde no hay amor por amor y sacar al sabor. Te doy la bendición Dios, padre misericordioso. Te conceda como al hijo pródigo, el gozo de volver a la casa Paterna Cristo, modelo de oración y de vida. Te guíe en la auténtica conversión del corazón a través del camino de la Cuaresma. El espíritu de sabiduría y de fortaleza te sostenga la lucha contra el maligno para que puedas celebrar con Cristo la victoria pascual y la bendición de Dios todopoderoso padre, hijo y espíritu santo descienda sobre ti y permanezca siempre amén