Oración del corazón sábado de la tercera semana del viento rey celeste espíritu consolador, espíritu de verdad que estás presente en todas partes y lo llenas todo tesoro, de todo bien y fuente de la vida ven habita en nosotros, purifícanos y sálvanos. Tú que eres bueno. Hoy celebramos a San Juan de Ketti, presbítero y filósofo polaco, patrono de Polonia. El Evangelio es de San Lucas, Capítulo uno, versículo cincuenta y siete par sesenta y seis eh. A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que señora le había hecho una gran misericordia y la graban con ella a los ocho días. Vinieron a circuncidar al niño y que eran llamarle zacarías como su padre pero la madre en terminó diciendo no no se va a llamar Juan. Le dijeron. Ninguno de tus parientes se llama así. Entonces preguntaban por señas al padre cómo querían que se llamase. Él pidió una tamilla y escribió Juan Es su nombre y a todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se les juntó la boca y la lengua y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea, y todos los que los oían reflexionaban diciendo, pues, qué será de este niño, porque la mano de Dios estaba con él en una mm audiencia decía papá Isabel y a su hijo se regocija en el viento. Al escuchar las palabras de María. Es todo alegría. La idea de la fiesta. Los cristianos no estamos tan acostumbrados a hablar de la alegría del gozo. Creo que muchas veces nos gustan más dos quejas. El que nos da la alegría es el espíritu Santo. Es el espíritu el que nos guía. Él es el autor de la alegría, el creador de la alegría, y esta alegría, en el espíritu Santo nos da la verdadera libertad cristiana. Sin alegría, a nosotros, los cristianos, no pudimos ser libres, nos convertimos en esclavos de nuestras tristezas. El Gran San Juan, San Pablo es esto dijo que no se puede llevar adelante el Evangelio con cristianos tristes, desesperanzados, desanimados. No se puede. Esta actitud es un poco fúnebre. No muchas veces los gistianos tienen un rostro que es más bien para todo a una procesión fúnebre que para lavar a Dios. Y de esta alegría viene la barbanza. Es alabanza de María. Es alabanza que dice Sofonías, la alabanza de Simeón, de Ana, la alabanza de Dios el corazón. Alaba a Dios y cómo se lava Dios. Se alaba saliendo de sí mismos gratuitamente como el gratuita la gracia que se nos da usted que está aquí en la misa. Alaba Dios, o solo le pide a Dios y le agradece acaso alaba Dios. Aquello es una cosa nueva mudo en nuestra vida espiritual. Alabar a Dios, salir de nosotros mismos para lavar, perder, perder el tiempo, alabando hasta aquí el texto cspaba Francisco Zacarías está mudo. El ángel lo ha dejado sin poder cantar una palabra a Isabel de lo que le había ocurrido nueve meses largos espera en silencio es suficiente tiempo para recobrar la paz y la esarerera. Zacarías había aceptado con dolor este sufrimiento y había aprendido a ser humilde. Por eso su lengua se desata en el momento oportuno. Ni él ni nadie lo esperaba. Sucede de improviso. Como improviso, llegó aquel día el ángel, pero esta vez el ancero sacerdote. Supo cómo responder la gratitud. La gratitud y la alabanza de Dios son sus primeras alabanzas. En un canto de júbilo emocionado. Isabel concibió a Juan en usno, mientras Zacarías en silencio. Recobrarse y la confianza en Dios en ambos será el milagro. La vida espiritual se construye a base de pequeños horante milagros que se dan en esta esfera íntima del alma que sólo Dios y cada uno conoce pero no por ello dejan de ser milagros. Dios toca con su mano nuestras almas más a menudo que a nuestros cuerpos. La mano del señor está con él, sí, y también con nosotros, porque Dios quiere engendrar en cada uno de nosotros a un hombre nuevo mediante la humildad, el crecimiento de nuestra fe y de nuestra confianza, el anuncio de la Navidad o su nuevo nacimiento tan cercano. Ya nos debe estimular quién nace Es también como en el caso de Zacarías, un hombre nuevo, un hombre tocado por Dios. Salgamos al encuentro de Jesús, preparemos nuestro espíritu. No dejemos que todo se vaya a tener lo exterior, porque es un tiempo precioso para crecer, para engendrar a Jesús más y más en el corazón. La medida de nuestra felicidad, de nuestra gratitud y de alegría con la de Zacarías dependerá de habernos dejado a nosotros mismos y haber aceptado el querer de Dios a la oración es el medio para fortalecer esas convicciones. La caridad el instrumento para celar caribles a los ojos de los demás. El miedo al que digan se llama respeto humano y, desgraciadamente, es un lazo que nos impide despegar hacia la santidad personal. No suele suceder con frecuencia en este respeto humano. El que nos impide dejar rezar es un restaurante. Rezar perdón en un restaurante delante de todos antes y puede comer. Es ese sutil temor del que va a pensar. Qué va a pensar la gente cuando no me atrevo a mitazar aparte de lo cristia, unos amigos, quizás por el que dirán cuando no me aparto de los amigos que ven por lo grafía o acuden a lugares inconvenientes. Puede ser que té el porque tema el que dirán. Si no defiende el Papa y a la Iglesia cuando se les critica en la Universidad, quizá ni de mí el respeto humano cuando no me voy a confesar, quizás sea en el fondo por respeto humano. Y así podemos ver que ese defecto no nos permite ser coherentes, ser hombres y mujeres de una sola cara, de una sola nada pieza este evangelio, entre otras cosas, nos invita a vivir sin máscaras. Solemos tener una vida para mi familia, otra cuando están los niños, y otra para el trabajo y otra para andar con los amigos. Hace falta coraje para quitarnos todas nuestras máscaras y mostrar nuos el rostro de católicos en el quehacer de cada día el precio de la coherencia es la crítica de los incoherentes, pero la coherencia y la transparencia de vida es un requisito para poder descubrir a Dios en el niño inocente e indefenso que necerá mañana bajo la estrella de Belén Sacarías. Pudo hablar solo cuando dijo sí al plan de Dios y aceptar que el niño se llamara Juan. Yo también quiero decir sí a lo que tú dispongas, confiando plenamente en que será para mí felicidad presente y futura. Ayúdame, señor a caminar en la Iglesia con valentía y fidelidad el camino que le puede llevar a la santidad y te oyna antífona. Hoy Emanuel, rey y legislador, nuestro esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a llevarnos a salvarnos, Señor Dios, nuestro y te doy la bendición, que, señores, esté en tu corazón para que puedas sepas amar con todo él, que estén tus labios para que hables con fuerza y fe de su resurrección, que esté en tus brazos para que trabaje sin descanso por amor a él y pues enté su reino, que estén tus pies para que camines con los senderos de la paz, que el señor te mostrará, que esté en tu mirada limpia para que tus ojos veyan a Jesús en los demás, que esté en tu alegría para que no la pierdas nunca, aunque cautivos tengas y puedas dar a los demás el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén