El cazador y la perdiz. Un huésped llegó a deshora al domicilio de un cazador este no encontrando qué convitarle. Se fue en pos de una de las perdices que había atrapado en sus correrías y cuando se disponía a matarla, el animal, con lenguaje suplicante, le dijo déjame con vida, buen hombre. Si así hacéis, volaré por estos campos y os traeré atrapadas con mis engañifas. Siete u ocho perdices de carne más apetitosa que la mía que, como veis, es flaca y no muy buena que digamos. Oíd mi buen señor el discurso que para tal fin emplearé muy respetables. Señoras perdices. El señor Trotamontes tiene un corazón de oro. Además, es el mejor amigo del las perdices y su único empeño es serviros. Los mejores granos de este mundo. Calla miserable. Respondió el cazador. Lo que quieres es salvar la vida engañando a tus congéneres. Tu discurso es una razón más para sacrificarte, puesto que no perdonas ni a tus semejantes. Y dicho esto, la sacó de la red y la torció el cuello. Sed indulgente con otros y lo serán con vosotros. Si te gusta este podcast, no olvides dejarnos tu like. Me gusta oh manita arriba y tu comentario ayudará a que llegue a mucha más gente y a nosotros nos hace muy felices. También puedes visitarnos en nuestra casa, en Internet Audio, Cuentos Net