Oración del corazón. Sábado de la primera semana al viento ven espíritu Santo entra en mi pequeño corazón para que pueda reconocer la grandeza del Padre Dios y no le dé tan de importancia a mi imagen regarme una gran sencillez para que reconozca claramente quero soy yo ni puedo ser el centro del universo. Celebramos hoy a San Juan Diego, el Evangelio de San Mateo, capítulo nueve versículos, treinta y cinco en adelante. En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Al ver a las muchedumbres, se compadeció de ellas porque estaban estenuadas y abandonadas como ovejas que no tiene y en pastor. Entonces dijo a los discípulos. La míes es mucho, pero los trabajadores son pocos. Rogad pues al señor de la Mies, que mande trabajo de las asumies, llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia. A esos doce los envió Jesús. Con estas instrucciones id a las ovejas descargadas de Israel. Id proclamad que ha llegado al Reino de los cielos, curad enfermos, resucitad, muertos, limpiad, leprosos, arrojad demonios. Gratis. Habéis recibido daldo Gratis. Señor Jesús. Creo que tú también me has llamado para llevar adelante esta misión, pero muchas veces siento que no puedo, pues experimentó mi debilidad e incapacidad. Enseñame Jesús a creer que siempre estás actuando en mi vida, que tú me llamaste a esta misión, que estás conmigo para que siga adelante y ayude a mis hermanos en medio de tantas dificultades. Señor ayúdame a ser tu testigo en este mundo y a transmitir mi fe a los que más lo necesitan. Comentaba el Papa Francisco, tomen el Evangelio tómenlo y tómenlo con ustedes y léalo cada día. Es el mismo Jesús el que les habla allí. Es la palabra de Jesús. Esta es la palabra de Jesús. Y como él os digo, gratuitamente han recibido gratuitamente, den den el mensaje del Evangelio. Pero a lo mejor alguno de ustedes no cree que esto sea gratuito. Pero cuánto cuesta, cuánto debo pagar, padre, pues hagamos una cosa a cambio de este regalo. Hagan un acto de caridad un gesto de amor gratuito, una oración por los enemigos, una reconciliación, alguna cosa. Hoy se puede leer el Evangelio también como muchos instrumentos geneológicos, se puede llevar encima la Biblia entera en un teléfono móvil, en una tablet. Lo importante es leer la palabra de Dios con todos los medios, pero él es la palabra de Dios es Jesús que nos habla allí y acogerlo con el corazón abierto, entonces la buena semilla da fruto. No podemos llevar este mensaje por nosotros mismos estando alejados del pastor de Cristo. Solo lograremos cumplir con este mandato misionario en cada uno de las difíciles situaciones en las que vivimos y estamos unidos a Cristo. No es con el poder, con la fuerza o con la violencia que el Reino de la paz de Cristo se extienda, sino con el don de sí. No podemos aceptar pasivamente el mal que surgiere el mundo y mucho menos querer combatirlo con la fuerza. Solo podemos podremos ayudar a este mundo siendo de verdad lo que somos cristianos, misioneros a pos de s de Cristo, Y esto implica el don de nuestros mismos, salir de las aseguridades, de nuestras comodidades para que el prójimo tenga siempre la paz y el amor de Dios que nosotros debemos transmitir. Señor Tú, necesitas de colaboradores para la gran obra de la redención, necesitas de apostres convencidos y entusiasmados que asellan a otros. Señor tú, me llamas esa misión y creo que tú, si tú me lo pides, tú me darás las fuerzas para responder. Aquí estoy cura señor mis debilidades y mis flaquezas para que pueda ser un instrumento que de salud a los demás. Señor que yo no pierda la esperanza de luchar, aunque el mundo sea cada vez más agresivo que nunca, me olvide de que tú, el salvador de este mundo, estás conmigo. Señor, gracias por tu compañía en tus manos pop