Oración del corazón marchs de la trigésima cuarta semana del tiempo ordinario. Ven espíritu Santo ilumíname para que sepa decir las mejores palabras esas que puedan servir a los demás. Tómame espíritu Santo para que, a través de mis gestos, exprese el amor a Jesús y los demás puedan crecer en amistad que les ofreces. Dame flexibilidad y apertura para que me adapte con sencillez a las sillas de los demás. Dame un oído atento para escuchar lo que tú me digas a través de ellos. Hoy celebramos la Iglesia Santa Catalina Laburé El Evangelio es de San Lucas. Capítulo veintiuno, versículos cinco a once en la que el tiempo algunos ponderaban la belleza en el templo por la calidad de la piedra, los es votos y Jesús le dijo esto que contempláis. Llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra, todo será destruido. Ellos le preguntaron, Maestro, cuándo va a ser esto y cuál será la señal de que todo está para suceder. Él contestó cuidado con que nadie os engañe, porque muchos vendrán usupando mi nombre diciendo yo soy o bien, el momento está cerca. No vayáis tras ellos cuando oigáis noticias de guerra y revoluciones, no tengáis pánico, porque eso tiene que ocurrir primero, pero al final no vendrá enseguida Y luego les dijo se alzará pueblo contra pueblo y Reino contra reino. Habrá grandes terremotos y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo, señor y Dios mío buscarte equivale a encontrarte, porque siempre tú estás dispuesto esperándome en el sagrario y en la oración. No quiero anteponer nada a tu amor, que es lo único definitivo y seguro que tengo en la vida ven espíritu Santo ilumina y guía. Esta meditación, señor concédeme la gracia de afianzar mi vida en ti para poder ser testigo y apósto de tu amor. No permitamos vivir en el miedo pensando que el tiempo está cerca y que se acaba ya la figura de este mundo con la que con la venida del justo juez Cristo. No es así, porque él mismo nos lo acaba de decir. Mirad nos dejes engañar por vendrán muchos usupando mi nombre y diciendo yo soy y el tiempo se acerca. Quiere Cristo, que vivamos atemorizados. No quiere que nos calentemos la cabeza analizando cada guerra y cada peste o interpretándolo todo bajo esta óptica terrorífica. No entonces qué quiere Cristo. Quiere que nos dejemos de cuentos de horror y de una pasividad estéril y vamos así velando para cuando él venga, pero velando como sirvo files. Esto es cumpliendo como soldado que tiene una misión en la vida. Pelar, por tanto, no es estar en estado de espera brazo sobre brazo, sino trabajar para hacer que cada día más este rey sea más adorado, llamado por los hombres, para que el imperio del amor triunfe sobre los mezquinos de seos humanos. Y por qué el templo será derruido por la codicia de los hombres? Y por qué habrá guerras por el odio de unos contra otros y por qué pestes hambre, desolación, por culpa de pecado del pecado que no busca soluciones, sino que trae daños estériles. Pero el cristiano, si el cristiano trabaja firme y constante por eficar su propia casa en roca firme y se empeña por trabajar en la viña del señor, sacar fruto abundante creciento por uno, si procura que en su casa haya jamás falte el aceite para la lámpara no sea que venga el esposo y se esmera en realizar cuánto le ha sido confiado por el dueño como siego trabajador. Si en fin saca tiempo debajo de las piedras, hace del amor su tesoro y reproduce todos sus talentos, le quedará tiempo para aburrirse o llenarse de temor por el fin del mundo. De ninguna manera todo es importante. Cada minuto vale oro porque aprovechando nos acerca al cielo. Cuando el gran músico Toscanini cumplió los ochenta años, alguien le preguntó si su hijo Walter, qué obra, qué obra consideraba el anciano Perdón preguntó a su hijo Walter, alguien qué obra consideraba el anciano Maestro como lo más importante de su vida. Walter sólo duró un momento más en responder. Seguramente dijo para mi padre no existía tal obra siempre que realizaba en cada momento era para él lo más importante de su día y de su vida. Todo si estaba dirigido a una sinfonía como si estuviera peleando velando una naranja. Trabaja bien, cada cosa convierte todo el instante del día, en momentos con los que ames al señor puestas convertirlos en oración y puedan ofrecerse a Dios aprovecha el tiempo, pero sin agocios, sino dándole a cada minuto vibrazón de eternidad, es decir, que te puedas ganar el cielo y sonríe. Sé que a veces la necesidad surge a vivir corriendo sin mirar lo que sucede ahora, sin valorar el presente, sin guardarlo como un gran tesoro. Nos ha miedo convertirnos en conso muidores de tiempo, en almas inquietas incapaces de detenerse guardan silencio. Debemos aprender y absorber, a absorber los instantes preciosos de nuestro camino, porque en el momento no lo podemos contener para siempre en una sola imagen enseguida pasa a ser un recuerdo sagrado que conservamos muy dentro. Es demasiada la belleza de la vida como para encaderarla un papel y reten tenerle de un recuerdo. El otro día leía esa tendencia y nada de retener y de poseer ese obstáculo más grande que para la Unión con Dios. La razón, la razón decía lo que leía. La razón por la cual somos posesivos es porque nos sentimos separados de Dios. Cuando retomamos, retornamos a Dios, dejamos ir todo lo que deseamos poseer. No hay nada más deseable que nos deleite más que la sensación de que Dios está presente. La mejor manera de recibir es regalando. Si le devuelves todo a Dios, siempre estarás abierto y cuando está abierto, habrá espacio para Dios. Vive en presente. Vivir en presente perdón supone entonces vivir desprende de tantas cosas que nos atan y nos alejan de Dios, de tantos miedos y seguros. No queremos retener lo que ahora observamos, el instante en que vivimos, el amor que entregamos o que recibimos dile al señor tú al señor en la oración, quiero entregárselo todo a Dios ahora en un acto fiel filial. Lo observo, el abrazo y lo entrego es el amor que busca regalarse, sin retener dar, sin querer aguardar para cuando no haya esa mirada a Dios que se hace presente en mi vida aquí y ahora. Eso es lo que quiero. Sí, en este mismo momento abrazando la cruz de mi presente sagrado que pronto guardaré en mi alma como un recibido para siempre. Pero me da miedo vivir inquieto, saltando de un lugar a otro, de una experiencia a otra, sin tomarme en serio lo que ahora digo. Quiero aprender a vivir en presente, sin quedarme en el pasado, sin angustiarme por el futuro que no controlo. Sólo quiero aprender a vivir en Dios y cada instante de mi vida en cada paso. Sin un recogimiento relativamente continuo de nuestras energías en Dios, no es posible una profunda vida de la fe. Por eso a hacer todo lo posible y que rezar ofrecer en silencio a mi corazón a Dios como un regalo. Le quiero ofrecer a Dios mi vida ahora, en un momento de silencio, ahora no mañana, no recordando lo que ya le di en el pasado. Ahora mismo es cuando me mira con su amor y me recuerda cuánto me quiere. Esa forma de vivir es la que más me gusta, sin pensar en lo que podía haber sido mejor, sin querer cambiarlo todo, sin quedarme en lo que yo podía resultado de otra manera, sin atarme a lo que vivo, sin temer perderlo. Se lo entrego todo a Jesús, a Dios, porque suyo qué es lo que más le cuesta regalarle hoy qué me ata por dentro, de qué no dejo mirar con paz y alegría lo que tanto tengo por delante, qué meta al pasado, por qué me angusta el futuro. Hoy quiero mirar a Jesús que recorrer mis pasos. Quiero entregarle lo que soy ahora mismo, lo que tengo en mis manos, lo que temo por el londo de mi corazón, lo que espero en esta vida. Señor sé que al final truzará tu reino, pero mi corazón a menudo se no entiende y le cuesta aceptar acontecimientos que aparece no tener ningún sentido, como la muerte de un joven. Enséñame que el sentimiento puede ayudarme, pero no es no esencial. Lo sé quiero esencial realmente tu amor aquí en la tierra y luego en el cielo. Pide la María Rea de los Ángeles y del Cielo que te lleve de la mano y te ayude cada día a entender lo que tu destino y el mío es hacer el cielo en la tierra. Te diré la bendición, que la bonda y la misericordia de Dios, Padre, te llenen el corazón, que la mirada de amor de Dios, hijo, penetrar en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda conseparar de Dios, que el amor de Dios, Espíritu Santo, te concederá paz, que necesitas crecer nura de María, madre de Dios y madre nuestra te acaricia y proteja, y que la fortaleza y sencilles a José en su padre. Señor Te conduje al cielo y la bendición de Dios, padre hijo y Espíritu Santo, decide sobre ti y permanezca siempre amén