Oración del corazón sábado de la trigésima semana del tiempo ordinario, Gloria, adoración, bendición y amor a ti eterno divino espíritu, Qué has traído sobre esta tierra al Salvador de nuestras almas, Gloria y honor a tu adorabilísimo corazón que nos ama con amor infinito. Hoy celebramos a San Carlos Borromeo, el Evangelio de San Lucas, capítulos catorce vesículos uno al once. En aquel tiempo entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos le estaban esperando, espiando, notando cómo los invitados elegían los primeros puestos. Les dijo una parábola. Cuando se has convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que hayas sido convidado por el otro más distinguido que tú y viniendo el que os convido a ti y a él le te diga, deja el sitio este y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando se has convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que cuando venga el que te convido, te diga amigo, sube más arriba. Y eso será un honor parti delante de todos los que estén contigo la mesa, porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humille será ensalzado. Dijo también al que le había invitado. Cuando hagas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a los parientes ni a los vecinos ricos, no sea que ellos a tu vez te llamen, te inviten y tengas ya tu recompensa. Cuando hagas una comida, llama a los pobres, a los tullidos a los cojos y a los ciegos y tendrás la dicha de que no puedan pagarte, porque recibirás la recompensa en la resurrección de los justos. Señor Te, suplico humildemente que me acompañes con tu presencia amorosa para que mi corazón se llene de lo único que necesita. Ce amor a mis hermanos y esperanza Jesús que tenga la humildad de dejar a mis hermanos los mejores puestos por amor a Dios, a ellos y a TI Y a ti. Señor señor, si cada día me dedicara a modelar mi corazón cofron el tuyo pronto, ya no habría más espacio en él para odiar a nadie. Quisiera repetir con ilusión en cada instante la sincera esta sincera advocación Jesús, manso y humilde de corazón. Haz mi corazón semejante al tuyo es como o contra toda lógica del mundo. Sí, pero es la lógica de Dios. El que se humilla a sí mismo será engrandecido. A quien te golpe una mejilla has de colocar en la otra amada a vuestros enemigos. Aquel que diga tonto au su hermano heredo de justicia, tus pecados te son perdonados, perdónales porque no saben lo que hacen. Hoy estarás conmigo en el paraíso fijaros. Esta es la lógica de Dios. Dame un corazón verdadero, un corazón del verdadero Dios, un corazón lleno de puro amor. Haz mi corazón semejante al tuyo y concédeme la gracia de imitarlo en cada instante, siendo universal, nunca excluyente, que nunca juzgue, sino que siempre acoja con misericordia, que busque al que no quisiera buscar, que ame al que no quisiera amar y termine por quererle más. Quiero aprender de ti, señor hasta incluso colocarme por debajo de los que me pudieron parecer menores. Me percataré una y otra vez que tu sabiduría no es como la de los hombres, que tu corazón va siempre más allá de la apariencia, de lo superficial, que va a hasta lo profundo, mirando con ojos divinos, enseñándome su hermoso arte, Hazme una persona sencilla que sepa colocarse como la menor, con corazón sencillo, manso y humilde y sepa mirar a los demás como los viras. Tú así sea, el que se el que sirve a los demás y vive sin honores. Ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia Jesús nos invita a cambiar de mentalidad y a pasar del la faz del poder al gozo, de desaparecer y servir a erradicar el instinto de dominio sobre los demás y vivir la virtud de la humildad. La humildad es una ley del Reino de los cielos, una virtud que Cristo predica a lo largo de todo el evangelio. En este paisaje de San Lucas, Cristo nos invita a dejar de pensar en nosotros mismos para poder pensar en los demás. Por qué los que se ensalzan a sí mismos sólo piensan en sus propios intereses y en que la gente se fije en ellos y hablen de ello ellos. Eso se llama egoísmo, un fruto del pecado, capital de la soberbia y un alma Soberbia nunca entrará en el reino de Dios, porque el soberbio no puede unirse a Dios. Cuál es la motivación que da Jesús para la videncia de la humildad el amor a los demás al Prójimo. La razón es que yo, al dejar de ocupar los primeros puestos o ceder el querer ser más el importante. Estoy dejando el lugar de importancia a mi hermano o a mi hermana. Se trata de un acto de caridad culta que sólo Dios ve y ciertamente será recompensado con creces. Esta es la actitud de que Cristo nos invita a vir hoy, a vivir hoy, a dejar a mis hermanos los mejores puestos por amor a ellos y a Dios. Cristo mismo nos dio el ejemplo cuando lavó los pies a los recípulos, siendo que los discípulos eran los que debían lavar los pies a Cristo. Podremos vivir hoy la virtud de la humildad, dejando de pensar en nosotros mismos y dando nuestra preferencia al Prójimo que la situación del mundo y de la Iglesia reclama? La estación del mundo y de la Iglesia reclama mi activa participación en la vida de la Iglesia. Es hora de ser audaz y confiar en que se puede transformar el mundo con la nueva evangelización, pero desde la humildad, no buscándose el protagonista, sino sólo un humilde discípulo y mi serio de Cristo. Con tu gracia, señor lo puedo lograr te doy la bendición que Dios, Padre, te acompañe, esté en tu corazón te cuide, te haga fuerte, alegre y fiel, que Dios, hijo, te haga sentir su ternura y misericordia y te quite del corazón cualquier inquietud que pueda hacerte sufrir, que Dios, espíritu santo, te dé luces en la inteligencia, fuerza en el corazón ánimo renovado y decisión de amar con todo el corazón, que María Santísima te haga sentir su calor de madre y su corazón amoroso perdón sobre azo aombroso y tierno y San José Te cuide con su corazón de padre, en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo Amén