Oración del corazón sábado de la cuarta semana del tiempo ordinario, ven espíritu santo, ruego que me enseñes a orar, que me ayudes a destruir las falsas imágenes que tengo de ti. Quiero cambiar todas las costumbres y estructuras que ya no me sirvan para encontrarme contigo que todo mi ser entré en tu presencia, que pueda adorarte con todo lo que soy y te permita entrar en todas las dimensiones de mi ser, en mi mente, en mi imaginación, en mis afectos, en mi cuerpo. Hoy celebramos a San Óscar de Brema, el Evangelio de San Marcos, capítulo seis, versículos, treinta al treinta y cuatro. En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunir y secó jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado y les dijo venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco porque eran tanto los que iban a venían que no encontraban sin tiempo ni para comer. Se fueron en Barca a donde a un sitio tranquilo y contrado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñales con calva. El evangelio de hoy nos dice que los apóstoles, después de la experiencia de la misión, están contentos pero cansados y Jesús, lleno de comprensión, quiere darles un poco de alivio. Entonces los llevó aparte, un lugar apartado para que puedan repostar, reposarse un poco. Muchos entretanto nos vieron partir y lo reconocieron y se les adelantaron. Y a este punto el evangelista nos ofrece una imagen de Jesús de particular intensidad, fotografiando, por así decir, sus ojos y recorriendo los sentimientos de su corazón. Dice así el evangelista, al desembarcar Jesús, vio una multitud y le dio lástima de ellos porque andaban como ovejas sin pastor y se puso en señales con calma. Retomemos los tres verbos que está sugestiva de esta sugestiva fotografía, Ver, tener compasión enseñar los. Podemos llamar los verbos del pastor. El primero y el segundo están siempre asociados a la actitud de Jesús. De hecho, su mirada no es la de un sociólogo o la de un fotógrafo. Porq uél mira siempre con los ojos del corazón. Estos dos verbos. Ver y tener compasión configuran a Jesús como buen pastor. También su ocupasión no es un sentimiento, sólo un sentimiento humano, pues es la conmoción del mesías en la que se hizo carne en la ternura de Dios y de esta compasión hace el deseo de Jesús de nutrir a la multitud con el pan de su palabra, o sea, enseñar la palabra de Dios a la gente. Jesús ve Jesús tiene compasión. Jesús enseña qué bonito es esto. Estas son ideas del Papa Francisco. La caridad de Jesucristo no conoce el ensimismamiento en los mis problemas personales o dificultades. Él nos enseña, nos enseña a salir del círculo estrecho de mí yo y mis circunstancias sean éstas felices o penosas, cuando más queramos encerrarnos y nosotros mismos levantemos la mirada del corazón y veamos a Cristo en la barca, predicando sin descanso a sus hermanos, los hombres. Imitiremos su ejemplo y extendamos su reino con generosidad. Pensemos en lo que realmente vale la pena. La salvación de las almas a nosotros encomendadas desde el principio. Los discípulos experimentaron la sensibilidad del señor, su capacidad de ponerse en el sitio de los demás, su delicada comprensión de lo que sucedía en el interior del corazón humano y su finura para percibir el dolor ajeno. Al llegar a Nain sin que media palabra, se hace cargo del drama de aquella mujer viuda que ha perdido su único hijo. Al escuchar la súplica de Jairo y el rumor de las plañideras, sabe consolar a uno y apaciguar el resto. Es consciente de las necesidades de quienes le siguen y se preocupa de si no tienen que comer. Llorá con el llanto de Marte y María ante la tumba de la germa y se indigna ante la dureza de corazón de los suyos cuando quieren que baje fuego del cielo para quemar la aldea de los samaritanos que no les han recibido con su vida. Jesús nos enseña a ver a los demás de modo distinto, compartiendo sus afectos, acompañándoles en ilusiones y desencantos. Aprendemos de él a interesarnos por el Estado interior de quienes nos rodean y con la ayuda de la gracia, superamos progresivamente los defectos que lo impiden con la distracción, la impulsividad o la frialdad, como la perdón, como la distracción, la imposibilidad o la frialdad? No hay excusa para cejar en este empeño. No pensemos, dice San José María, que valdrá el de Hidalgo nuestra aparente virtud de Santos si no va unida a las corrientes virtudes de cristianos. Esto sería adornarse con espléndidas joyas sobre los paños menores. La cercanía con el corazón del señor ayudará a moldear el nuestro, de manera que nos llenemos los sentimientos de Cristo. Jesús procura escuchar a tus amigos, familiares y compañeros con atención y sin dar muestras de presas. Gracias, Jesús por enseñarme a mirar las necesidades de los demás antes que las propias. Ayúdame a entender que sólo el contacto contigo en la eucaristía logrará cambiar mi corazón. No lo logrará ni mi buena voluntad ni medicir alguno en el mundo. Al tratar de ayudar a los demás la caridad y la mansedumbre nos guiarán hacia las razones del corazón, que suelen abrir las puertas del alma con mayor facilidad que una argumentación fría o distante. El amor de Dios nos impulsará a conservar un estilo afable que muestre lo atractivo de la vida interior, de la vida cristiana. La virtud cristiana, la verdadera virtud, no es triste y antipática, sino amablemente alegre. Sabremos descubrir lo positivo de cada persona, pues amar la verdad implica reconocer las huellas de Dios en los corazones por más defiguradas que parezcan estar La caridad hace que en el trato con los amigos, colegas de trabajo familiares, el cristiano se muestre comprensivo con quienes están desorientados, a veces porque no han tenido la oportunidad de recibir una buena formación en la fe o, porque no han visto un ejemplo encarnado del auténtico mensaje del Evangelio. Se mantiene así una disposición de empatía también cuando los otros están equivocados. No comprendo decía a Jon San José María en conversaciones. La violencia no me parece apta ni para convencer ni para vencer. El error se supera con la oración, con la gracia de Dios, con el estudio, nunca con la fuerza, siempre con la caridad. Hemos de decir, decir la verdad con paciencia constante, veritatem facientes en caritate, dice San Pablo, sabiendo Ama, haciendo la verdad con caridad, siempre o defendiendo la verdad con caridad, sabiendo estar al lado de quien quizá está confundido, pero que con un poco de tiempo se podrá abrir a la acción de la gracia. Esta actitud consiste muchas veces, como señala el Papa Francisco en detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar o renunciar a las urgencias, para acompañar a que se quedó acostado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese pueda entrar sin dificultad. Con la gracia del señor también lo sultrato reflejará el aprecio de cada persona, el conocimiento de su mundo interior que impuso a caminar en la vida cristiana. Te di la bendecia, que la bondad y la misericordia de Dios, Padre, te llene en el corazón, que la mirada de Dios, hijo, penetre en tu alma y te purifique de cualquier inquietud y falta que te pueda separar de Dios, que el amor de Dios Espíritu Santo te concederá paz que necesitas, que la ternura de María, madre de Dios y madre nuestra te acaricia y proteja, y que la fortaleza y sencilla de San José, nuestro padre, señor Te, conduzcan al cielo y te bendición de Dios, padre, hijo y espíritu santo, descienda sobre ti y te acompañe siempre amén